Alcalde Blandon…¡No se olvide de los chicles!

Alcalde Blandon…¡No se olvide de los chicles!

Calidonia luce más tranquila, Panamá se está convirtiendo con el tiempo en una ciudad visualmente decente y presentable. La reestructura física de la ciudad ayuda mucho en la percepción del turista, y Panamá ya no se parece a Maturín (ciudad venezolana muy parecida al centro de Panamá como decía el comediante venezolano George Harris en uno de nuestros artículos). Y para que nosotros como panameños empecemos a sentir que algo esta al fín cambiando, tal y como en los días aquellos en que nos cambiaron el transporte de los Diablo Rojos por los Metrobuses y todos al usarlos mágicamente comenzamos a portarnos bien, a decir buenos días, a ceder el asiento y a no hacer bulla dentro.

Así como también cambiamos de carácter al viajar en nuestro Metro, así debemos cambiar nuestra actitud cuando cambie la ciudad y empecemos a ser más gente.

Recordemos las primeras transformaciones sobresalientes que hizo a la urbe la Alcaldesa Mayín con su Peatonal, mi pueblito, y el boulevard de la Avenida Balboa y que aún así no logró quitarnos lo salvaje e indecentes. El como la gente le faltaba el respeto a los guardias municipales que intentaban mantener el orden y el aseo en la longitudinal avenida peatonal.

Hoy el Alcalde Blandon removió los puestos de buhonería de Calidonia y está empezando a colocar nuevos adoquines sobre las aceras de la ciudad que empiezan a desplegarse renovando en vistosidad la cara urbana panameña con un estilo primer-mundista, estamos poco a poco empezando a parecer una ciudad decente y el lavado mental en la actitud de los panameños que se está logrando es positivo.
Pero todo cambio trae una responsabilidad como decía el tío Ben en el hombre Araña…


“Morir en una mejor acera Peter, es una buena responsabilidad”

La gestión Alcaldicia del Ingeniero José Isabel Blandon ha superado en modernismo y técnica al decorado rococó de la ex-alcaldesa Mayín Correa, que puso adoquines “dibujados en relieve” tapizando su proyecto de vía peatonal con una pasta que hacia parecer que estuviesemos caminando sobre barras de chocolate Hershey’s por su raro estampado de falsos adoquines sobre La Avenida Central, también cabe recordar el vitralizado diseño de mosaico de marullos de mar en variados tonos azules que decoraban los muros del Boulevard de la avenida Balboa, dándole un tono griego a aquel retazo de ciudad.

Y unas imagenes para ilustrar aquel recuerdo alcaldicio del que estamos hablando.

Ante tanto modernismo se nos cuela por la puerta trasera del sentido común un pequeño asunto de mantenimiento municipal que crea grandes problemas en nuestra renovada Panamá urbana y estamos hablando de…

Los chicles

El proceso del modernismo choca con una mala costumbre y maña que tiene la gente que transita nuestras vías peatonales, y no es arrojar basura, tampoco lo son los gargajos que expelen acrobáticamente los malandrines al suelo y que da mala gracia ver, sino los chicles que la gente mastica. Mover la mandíbula con un chicle en la boca hasta gastarlo se comprende que es bueno para la salud bucal, al activarse la saliva eliminando bacterias. El problema que tiene esto es lo feas que quedan las aceras rellenas de tildes, puntos suspensivos y corchetes, o sea bucos chicles pegados a las baldosas y aceras.

Una acera Dalmata…

Además, y esto no es exageración, sino que fue bien investigado en otros países. Los chicles escupitados al impactar en el suelo y radicarse en él se convierten en focos de contagio de enfermedades que nadie sabe de donde las contrajo. Si, porque las bacterias se quedan ahí pegadas a los chicles emanado viruses.

¿Un chicle o una bacteria? más bien un chicle foco de bacterias

Siendo el invierno la época en que los festines virales hacen presencia en el aire y el agua, por los contagios en lugares públicos el otro contribuyente a esta epidemia lo son esos chicles en el suelo. Los charcos, la ropa mojada, el carro que te pringa la ropa proliferan el mal, haciendo que te conviertas en mula transportando agentes infecciosos en tus suelas al pisarlos, llevándotelos hasta tu casa, y ahí expelen su virus que una vez estuvo en la boca de algun extraño.

Ahí va el incubo

A remover esos chicles

OK, yo le quiero decir al Alcalde Blandon que me dé trabajo sacando todos esos oscuros y feos chicles que terminarán pegados a aquellas modernas aceras que son y seguirán siendo motivo de su orgullo. En otros países hay departamentos especializados en estos quehaceres urbanos. Con la remoción de chicles se hace una contribución enorme a la salud del panameño, a bajar el presupuesto del MINSA, a prevenir las ausencias laborales y escolares y un añadido, mantener pulcras, vivas y bellas las nuevas aceras peatonales como ocurre en las grandes ciudades.

Mande a comprarse ese equipo profesional para tal trabajo de mantenimiento llamado el Gumpak y que se está usando en Europa, para que a lo cazafantasmas, con esa máquina que lleva un motete atrás lleno de sopa de remolacha y que cuando se le echa a presión al chicle lo convierte en espuma y flop!  Alcalde José Isabel Blandon sólo falta este tipo de mantenimiento y quedamos completitos para que no le vayan a hacer como al MOP y le vayan a inventar una vaina así toda vergonzosa como el hueco tuitero por cada chicle nuevo que aparezca en sus novedosas aceras peatonales.

No, así no…que esa vaina si es tediosa y aburrida…

Pero si quiere ganar votos políticos para las próximas elecciones contratese su par de hormiguitas y que se les quiebre el espinazo así como hacen en México.

Esa vaina esta severa, para que se averguencen los que tiran chicles.

Ahora que toda la ciudad espera estar cubierta de ladrillos grises y naranja nos espera tambien una gran responsabilidad. Hacen falta más diseños, un par de adoquines chocolates para variar, porque con tanta rayas y el mismo diseño la ciudad parecerá como si estuvieramos caminando sobre un videojuego rendereado con pereza. Tenemos que proteger de nosotros mismos y nuestra mangajería este nuevo patrimonio urbano de nuestra nueva ciudad de Panamá, las nuevas aceras, pritty modernas, que si no lo saben son fabricadas por manos y una empresa panameña.

Chicle con arte

Por acá les queremos presentar a Ben Wilson, un artista que se apodera de los chicles Londinenses para pintarles diversos paisajes, si supiera que en su amor por el arte…puede contagiarse hasta de salmonela.

No es un piedrero adueñandose de un pedazo de acera, es Ben Wilson.

Aquí una muestra de sus artes. Debería pasarse por el parque de Santa Ana y tirarse un par de temas autóctonos.

Otro punto de vista para el chicle

El chicle en su molesta sencillez tiene otras caras para su apreciación, si vemos como siguen pegados inmóviles mientras pasa el tiempo podríamos especular que al estar ahí por décadas tienen historias que contar. Podría haber algún chicle Osito que ni sospechamos podría estar pegado en el parque de Santa Ana desde los años 70’s, algunos masticados por gente famosa y que pisamos a diario, otros podrían ser de algún conocido o de nosotros mismos, pero no hemos de ignorar que tienen su espíritu.

Hasta pelo de Mireya Moscoso parece verse pegado al chicle rosado de abajo.

Pero hay que borrar sus trazos y para eso el Alcalde Blandon tiene la palabra. Y que se quiten esos chicles del suelo, no para dejarle nuevos espacios chiclosos a nuestros hijos para que sigan nuestra mala costumbre de  tapizar la ciudad de chicles, sino para demostrarnos que como panameños hemos evolucionado. Gracias a Dios cuidamos el Metro, sino los chicles fuesen parte de su diseño interior. Sin nada más que hablar, mastiquen su chicle, envuélvanlo en su papelito y tírenlo a la basura, los pájaros que andan por ahí se lo agradecerán.

Ya entendemos cual es el resultado de la autopsia de este pelao, ahogamiento por chicle Grosso sabor frambuesa.

Fín.

Si los chicles tienen historia, y si las bocas que los tiraron hablaran sabriamos muchos cuentos, pero en cosa de historia te tenemos esto, pilla:

Te presentamos la bolita de la sabiduría en materia de historia panameña, el E-book Días Históricos de Panamá, con nuestra historia completa desde conocer qué zapatos usó Vasco Nuñez de Balboa al pisar las arenas de nuestro país hasta la entrega del canal, es un libro que siempre está actualizándose, porque lo pagas una vez y lo recibes con material nuevo cada vez que quieras. Para tener el tuyo has click en la foto. Listo pues, nos fuímos, pero con ansías de historia.

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