Así se vé Salsipuedes hoy, nos dimos un paseito por sus calles

Así se vé Salsipuedes hoy, nos dimos un paseito por sus calles

Cuando pequeño acompañaba a mi madre a comprar a Salsipuedes, siempre entrando por el costado derecho y mientras me adentraba por aquel callejón caminando sobre su estrecha acera iban desapareciendo poco a poco los ruidosos sonidos del exterior; autos y gentilicio, quedando atrapado en un submundo de techados bajo cuyas sombras se vendía el silencio. Sólo las voces de los comerciantes y los murmullos de los visitantes pintaban aquel fresco y oscuro aire teñido del fuerte olor a cuero, yerbas y la esencia de plantas medicinales, y un peculiar olor a especias orientales.

Hoy he vuelto a entrar y todo es diferente, ya no cabeceo para esquivar algún guindarejo mientras la gravedad me empujaba al declive de sus aceras, ya no hay quioscos guardándome de los sonidos de claxones y tumultos dejando su furia atrás, sino grandes planchas de metal blanco. Desapareció aquella culebra de tejados del Salsipuedes de ayer. Ya no hay granos, botellas de nance, revistas fuera de fecha y libros de texto. Eliminaron los quioscos, pero aún permanecen a borde de acera y pasivos ante los cambios los negocios más grandes; donde se venden polleras, artículos para el trabajo y una tienda de santería, todos avivados por la luz de un cielo abierto y en sus calles apostados equipos de construcción y obreros que caminan en su faena sobre ese diferente y desnudo Salsipuedes. Aún le transita una débil concurrencia, detalle de aquel bullicioso tumulto que acaloraba por decenios aquel Salsipuedes donde los panameños comprabamos lo que necesitabamos para vivir nuestro día a día.

Los drones…esos maravillosos ojos que amplifican con grandiosas tomas lo nostálgico de esta histórica calle.

Entrando hoy al Salsipuedes, así como en el ayer.

Esta es la entrada del Salsipuedes de ahora desde los predios del parque de Santa Ana. Nos emprendemos en una inmersión llena de cambios.

La estrecha vereda separa a los transeúntes de las obras. Se puede leer en el rotulado de la izquierda “MAS SEGURIDAD SR. ALCALDE, P/N (Policía Nacional) URGE VIGILANCIA.” Lo que nos dice que entre todas las cosas, aún con la renovación futura de Salsipuedes, hay un constante problema de seguridad en el área, sobre todo a horas de la noche que debe ser atendido a futuro.

En un casual giro de cuello subo la mirada y se revela una vista diferente, el edificio de La Pollera mostrando a la luz un costado que había estado escondido por décadas.

Elaborado letrero para gente curiosa en un negocio de yerbas espirituales. Según el confuso texto te dicen Aloha, hola o el o es hó…todo para que te atiendan y según la manito dibujada las personas de color no pueden tocar las flores, porque no existen.

Un desordenado y polvoriento negocio de venta y confección de polleras, que imaginamos en sus mejores días tenía una clientela formidable.

Saliendo de aquel primer tramo de Salsipuedes donde se iniciaron los trabajos de demolición, aparece una calle desnuda que aisla en nuestra imaginación los pasos de otra multitud que pisó una vez este Panamá de ayer. Aquí la bajada es más oscura y menos amigable, donde en las noches pululaba gente del mal vivir, hay un bar y negocios tambien oscuros dedicados a la santería donde nos prohibieron tomar fotos, una rara clínica con la solución para la calvicie, un componedor de relojes quien trabajaba herméticamente incrustado como una pieza de reloj en un cubículo de sólo un metro y medio de espacio.

Así se ve este primer tramo del cruce comercial del Salsipuedes original, totalmente depurado cuyos quioscos han funcionado desde 1969, donde mucho antes de ese año bajaban los buses hacia el mercado público. Hoy el Alcalde Blandon ha decidido cambiarlo en todo su aspecto. En junio de 2015 se removió la mitad de los quioscos, mientras en mayo de 2016 se iniciaron las remodelaciones y hace unos meses se desarticuló el resto del total de 35 puestos que componían Salsipuedes, poniendo en la realidad la planificación de una nueva estructura donde la Alcaldía invirtió 2.5 millones para las obras que cumplen con la modernización estética que urgentemente necesita el área turística de Santa Ana, por colindar con el Antiguo y transitado San Felipe.

El segundo tramo, la bajada hacia el antiguo Mercado Público.

Al principio éramos escépticos sobre sí se respetaría el regreso de los buhoneros a sus puestos, y vimos que en efecto se están construyendo estructuras para el cableado soterrado para la electricidad y alcantarillas para mejorar el drenaje.

Los trabajos de remodelación están empezando desde el terraplén hacía arriba. La modernización de Salsipuedes procurará atraer el tránsito turístico con una nueva dinámica que busca mezclar lo tradicional, lo colonial y lo moderno con vías de su comercialización para exponerlo a un variado público. Esta calle por su descubierta amplitud tiene aires a boulevard. Se proyecta aumentar a 100 puestos o quioskos, muchos más de los 35 que existían.

A pesar de las obras se ha hecho todo lo posible para permitir las actividades comerciales de los negocios que se mantienen abiertos, mientras cuidadosamente se han colocado estructuras que guardan al transeúnte lejos de los trabajos.

Vimos adoquines de muy buena calidad. La remodelación está a cargo del Consorcio Delosa Epscon, pero según vemos hay mucho atraso a la fecha, aunque se espera terminarlo en este mismo año 2017.

De visita a un negocio que guarda mucha historia

Mientras los obreros trabajaban nos metimos en El Almacén Peal ahí en frente, donde vimos chécheres y más chécheres y hablamos con la señora Sofía, le pusimos ese apodo porque ni le preguntamos el nombre, quien nos contó la historia del local y la situación actual de los comercios y algunas preocupaciones sobre las obras.

Un vistazo al interior del comercio y nos dimos cuenta que aquí hay de todo como en botica y podemos decir que este negocio era como un Novey o Doit Center de la época, por sus mercancías. Al principio creí que el local era de Asiáticos por el tipo de productos, pero es totalmente panameño. Pasearemos por su interior, veremos algunos chécheres clásicos del abuelo interiorano que no creíamos aún existen a la venta, mientras le preguntamos a “Sofía” algunas curiosidades.

Una taza china de esas que los capataces usaban para calentarse el café en las faenas mañaneras. Las que adornan las tinajas y que hoy son buenas para tomar tés medicinales. Mientras vemos las tazas afuera las obras continúan, dice “Sofía” que los de la Alcaldía les dijeron que los cambios a la calle demorarían solamente tres meses, pero ya llevan un año.

Un portaviandas, el tupperware de antaño. Ahí la abuela echaba la carne, el arroz y la miniestra y se la llevaban los peones al monte para almorzar. Sobre el problema de las demoras en las obras el Alcalde Blandon decía que en esa primera etapa había que definir el tamaño real de la extensión de Salsipuedes para luego planificar el tipo de estructura, medidas y diseño para trabajar sobre sus dimensiones, esta demora ha afectado a los comerciantes como al almacén Peal que aún mantienen sus actividades en la calle.

Una de las razones que mermaba las ventas en el Salipuedes de antes fue el cambio en el transporte. Antes pasaban todas las rutas por la Avenida B, pero desde que entró el servicio de Metrobus sólo pasan tres, el almacén tenía clientes desde lugares tan distantes como Chepo. Vemos aquí unas hamacas coloridas tipo andinas, que son muy perseguidas para las terrazas de cada casa interiorana. Y pensar que eran muy útiles para cuando había que salir a cazar venados. Y como les decíamos, sus dueños actuales son oriundos de veraguas y todos los que trabajan son familia. Que al local aún le llaman, “Donde el chiricano”, porque su anterior dueño lo era.

La señora “Sofía” en la foto. Entre toda esa vajilla visualicé esos vasitos de puntos de colores, muy populares en los 80’s. Sofía nos relataba que a pesar de todo no han recibido alguna indemnización, por haber tenido que cerrar completamente el almacén por varios días debido a las obras.

Mirándolo creí que era una freidora de papas fritas, pero al rato lo descubrimos, son ratoneras para cazar ratas gigantes con hantavirus que se meten a los depósitos de maíz allá en el monte. Y la señora Sofía inventando que llegaban muchos chinitos a comprarlas. Le digo…Ah para controlar las ratas de alcantarilla. Sólo me mira y se ríe y me quedé diske. 😮

Alguien me dijo que ya las parrillas de lavar no existían en Panamá, que ya se habían extinguido. Le mintieron aquí las tienen. Definitivamente este almacén todo lo tiene. Le dije a la señora Sofia que si los turistas y mochileros conociesen su almacén saldrían llevándose muchas cosas útiles para ellos. Eso viene cuando terminen la remodelación, recolocarán a los buhoneros en nuevos quioscos de metal inoxidable y con mejor presencia. Esperémos no sean como los que el Alcalde Navarro puso en Calidonía.

Una fuerte cantidad de mercancía es dedicada a la albañilería, coas, palas, botas, instrumentos para el oficio al detal. Aquí descubrimos que suplen de todo para el oficio de la construcción informal. En general todo el almacén está hecho para la faena interiorana, aquí hay estufas de muchos modelos, guarichas, machetes, alambre de pollos, sogas de todo calibre, sombreros, linternas, termos, pailas, teteras, equipos de pescar, el radio pa’ llevar pa’l monte, nada más faltó el dominó. Nos despedimos de doña Sofía y salimos con unas compras del almacén tocando denuevo el medio nuevo Salsipuedes de afuera para echar un vistazo más.

Nos dimos cuenta de que el piso será totalmente nuevo. En este punto la calle desemboca con el Barrio Chino, esperámos se extienda hasta esa calle alimentando el paso a otro área de interés cultural.

El minisuper de enfrente. El paso de personas es aún saludable, aunque en otras ocasiones estaba mas concurrido.

Y así poco a poco estamos saliendo de este nuevo Salsipuedes con nuevas alcantarillas hacia el parque de Santa Ana.

En el camino nos enteramos de otro suceso, el inmortal Casa Zaldo sigue cerrando como Clubman que sufre de metamorfosis.

Es aquí a un costado del parque de Santa Ana donde se reubicó a los buhoneros de Salsipuedes; molas, yerbas, sombreros para empolleradas, tembleques y todo lo que solíamos comprar allá está aquí de forma temporal.

Mientras tanto nos enteramos al ojo que el parque de Santa Ana estará recibiendo total remodelación tambien, y al mismo tiempo permiten a la gente disfrutar de sus acostumbradas áreas de recreo.

Hasta aquí el reportaje casual de una tambien casual visita al pronto diferente Salsipuedes, donde una brecha comercial se daba lugar por décadas, contribuyendo al trabajo, el folkore, la moda de esos momentos, la salud y la suerte. Añadiendo en su futuro restaurantes, brewstops, agencias de viajes, de turismo y quien sabe que otras cosas por explotar actualizando el viejo Salsipedes a uno a la medida para nuestros tiempos, Chao gente.

Ya la gente quedó preguntando donde queda el almacén PEAL, así que les dejamos un croquis pa’ que no se pierdan. Ahora sí chao..ah y visiten a Doña Sofía.

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