Cómo hubiese sido Panamá si no hubiera ocurrido la invasión.

Cómo hubiese sido Panamá si no hubiera ocurrido la invasión.

Han pasado 28 años desde la intervención norteamericana en el suelo panameño. Hay entre 500 y 5,000 desaparecidos, cifra inexacta debido al poco interés de cada gobierno en investigar a profundidad estos decesos. Mientras el presidente Juan Carlos Varela ha conformado la creación de una comisión investigadora con un presupuesto de 900.000.00. La comisión con la ayuda de la decodicación del ADN relaccionará a familiares con material genético de varias muestras que conserva. Muy por encima de los motivos de la invasión el coste histórico para el país recae en estas víctimas, pero de no haberse dado la invasión qué otros rumbos hubiese tomado la historia de Panamá. ¿Qué consecuencias y qué presente hubiesemos vivido sí aquella navidad y aquel año nuevo del 20 de diciembre de 1989 hubiesen culminado en otro año más de celebración y festividad?

Las acciones que propiciaron la Invasión

Rubén Dario Paredes junto a Manuel Antonio Noriega en los días de su actividad castrense.

La subida al poder de Manuel Antonio Noriega trajo un cambio radical a la doctrina torrijista con que simpatizaba el pueblo panameño de aquella época. El panameño tenía una sociedad muy respetuosa y pacífica, hasta que la violación a los derechos humanos, las persecuciones políticas, la corrupción militar estaban destruyendo el sociego heredado de esta doctrina. Rubén Dario Paredes ex-general de brigada de las Fuerzas de Defensa en una glosa publicada hace 8 años en el diario La Prensa afirmó que una invasión era necesaria. Quizás con una convicción personal, ya que su hijo fue asesinado por su mala relación con el narcotráfico.

Usemos la imaginación para entender, como con estas señales de degradación las Fuerzas de Defensa estaban preparando al País para un desmoronamiento social sin precedentes y comprendamos las razones por las que de hecho la invasión era inminente.

La doctrina Norieguista

Noriega, auto-proclamado líder nacionalista.

Noriega era presionado por su relación con el narcotráfico en los años en que la campaña antidrogas de los Estados Unidos estaba más fuerte que nunca y para protegerse de su traición a sus colaboradores en el narcotráfico y de paso también de la DEA empezó a crear una nueva forma de doctrina que buscaba opacar el torrijismo personificándose a sí mismo como el lider revolucionario que Panamá necesitaba. Él ya había visto estas fórmulas funcionar tanto con Fidel como con el general Torrijos y esperaba crear su propia forma de fascismo declarándose enemigo directo de los Estados Unidos a traves de su “poderío” militar, castrense e ideológico para su propia seguridad.

Fidel Castro y Omar Torrijos, de quienes Noriega intentó copiar carisma e ideologías.

Creó su ideología como orador, elevando el nacionalismo como instrumento para la creación de su protectorado, su fortaleza y territorio como un rey en su impenetrable y seguro castillo; todo el territorio de la república de Panamá. Su ideología fascista necesitó de personas manipulables, fanáticos que fue reuniendo como los codepadis y Batalloneros de la dignidad para adoctrinarlos en su campaña anti-imperialista. De hecho también tenía de su lado a los grupos socialistas que actuaban en el PRD y que venían creando su base ideológica desde los días de las reyertas del 9 de enero de 1964.

Batalloneros de la dignidad, fanáticos del régimen Norieguista.

Al irse recrudeciendo las relaciones de Panamá y Estados Unidos bajo las acciones de provocación recreadas por Noriega con el argumento de la defensa de un canal que ya había sido resuelta en los tratados Torrijos-Carter y construyendo bajo intimidación situaciones de riezgo para los soldados norteamericanos con terrorismo leve atacando sus lugares de recreo nocturno en la ciudad y el asesinato de civiles norteamericanos en suelo patrio empeoró la situación. Pero el crecimiento desmedido de una milicia dentro de un país pequeño y su misma existencia era de por sí un peligro para la neutralidad del canal, una realidad que hasta el momento no era mala para los Estados Unidos.

El pueblo panameño, ajeno a todo y pacífico sufrió en su libertad de expresión y en la violación de sus derechos el nuevo fascismo norieguista con razgos sicopáticos antisociales en toda la escala de mando de la milicia nunca antes vividos por el ciudadano común, el cual despertó y se hizo crítico de estas violaciones, que por ahora sólo estaban afectando a la libertad de prensa y la clase política alta y económicamente fuerte del País.

1990, un país sin Invasión

De no haber existido la invasión el futuro de Panamá no pintaría bien. La oposición política a su dictadura estaba creciendo y el pueblo en su mayoría estaba en desacuerdo por los atropellos a toda escala de los componentes militares leales al régimen y la ceguera del poder había creado una ventana para que antisociales desearan hacer carrera en las fuerzas de defensa por los privilegios que podían gozar, ya que pertenecer a la milicia pintaba bien como medio de superación.

Con tal degradación nos esperaba una barbarie militar sin control, ya que no existían figuras con moral dentro del sistema, la anarquía política del PRD empezaba a dar señales de absolutismo con los fraudes electorales tal como el PRI en México y el autoexilio de la oposición sería la única salida de la clase alta, tal como ha ocurrido en Venezuela.

Narcotráfico y doctrinas ideológicas, interesante combinación.

La fuerza laboral, la educación, todo hubiese sido parcializado por un socialismo de doble sentido y manipulado por doctrinas que hubiesen moldeado una política fascista dentro de un sistema democrático junto a su contrapeso y mancuerna, la narco-dictadura. Con una situación económica difícil tras las sanciones económicas, de ser severas y continuas en el tiempo, se abriría la venta controlada de drogas sólo a personas allegadas al régimen y una gobernación en estas condiciones se alejaría cada vez más de beneficiar al pueblo, ya que todo el sistema panameño estaba funcionando en automático. Todo esto sería contraproducente, la importancia de la sobrevivencia de la Banca panameña estaba en juego y el Canal, por todo esto las razones potenciales para una invasión aumentaban cada vez más. El pueblo y su sufrimiento tampoco serían relevantes, ya que para la política norteamericana los gobiernos foráneos como ellos no deben intervenir en los asuntos internos de los países, lo importante era el canal y la economía del dólar.

Claramente viviríamos en una barbarie insostenible, porque las razones de Noriega para crear este sistema eran evidentemente personales, al contrario de Castro, quien aun siendo corrupto mantuvo una ideología socialista que sí funcionó con su pueblo hasta pasada su muerte.

Cómo la Invasión alteró negativamente nuestro pacífico sistema social.

Se reestablecieron los poderes concebidos a la coalición civilista de partidos de oposición y tres presidentes juntos nos trajeron democracia como no la habíamos tenido en años. Esta democracia juraba no presionar las libertades ciudadanas y la libertad de expresión se recuperó, el país quiso crecer con una deuda estimada en 7,000 millones de dólares producto de las sanciones económicas bancarias para debilitar a Noriega, pero las deudas del país subieron a la estratósfera y el gobierno de los Estados Unidos creó un convenio de Donación para reactivar la economía nacional para pagar a las acostumbrados nombres en materia de deuda externa y préstamos financieros como las IFIs, el dinero se programó para ser distribuídos en los mismos bancos que crearon la crisis de liquidez, bancos que hoy lideran la economía nacional y este dinero sólo sirvió para pasar de una mano aquí para una mano en el extranjero y cumplir las deudas contraídas antes y por consecuencias de la invasión, dinero que pagaron los subsecuentes gobiernos a cabalidad. La economía se autoregeneró y su crecimiento que había sido atrasado por la dictadura se dió de forma sostenida, pero no competitiva.

Herencia delincuencial de la era post-invasión

Sin la distribución regulada por la dictadura, explotó la oferta de droga y los emprendedores panameños en el rubro de los narcóticos, cual pirámide de la suerte se añadían adeptos a la venta y la música urbana contribuyó al estatus de consumismo entre los jovenes en ese entonces, la música popular cambió de sus temas festivos a la temática de la cultura gangsta. Emergió y aumentó el pandillerismo debido al descontrol de armas ilegales heredadas de la dictadura en las calles que hizo que la seguridad social peligrara y aumentara la delincuencia. La Policía Nacional ante esta situación y trabajando bajo parámetros de tolerancia y respeto social, prescindió de los remanentes de la inteligencia y experiencia de miembros repuestos de la antigua dictadura. Un mal necesario.

La juventud sufrió bajas enormes en números debido a la rivalidad entre pandillas motivadas por el poder del mercado de las drogas.  La educación empeoró y las deserciones escolares se daban con naturalidad. Surgieron y proliferaron, debido a la inseguridad las escuelas privadas, donde quienes podían aislaban a sus hijos de las escuelas públicas focos de violencia y drogas.

La corrupción reflejada sólo en las concesiones y las ventas de empresas del estado a la empresa privada. La desnacionalización de la industria, las imposiciones y limitaciones que nos dejó la apertura de aranceles, la globalización que creó competencia desigual y el poco apoyo a la agricultura local versus las importaciones eran sólo un atisbo de lo que se cedió bajo las aguas profundas de la corrupción.

Empezaron a surgir las oportunidades laborales en la banca, el pueblo emprendió un nuevo estilo de vida moderna influenciado por la rara seguridad que nos brindó esta economía sostenible y nos fuimos transformando en una sociedad consumista en todos los estratos. La calidad de la educación también sufrió, por la demanda de profesionales cuya preparación estaba en manos de estas universidades extrangeras con profesiones “ready made”, sin una exigencia de conocimientos culturales más profunda. En pocas palabras adquirimos profesionales con poco interés cultural y social, y la motivación era el emprendimiento capitalista como norma.

Por ende este fue el país que nos heredó la invasión, mientras tanto seguimos siendo las vacas gordas para la economía de otros países, para la clase política nacional y para tantas cosas que se han creado con la palabra corrupción, que hoy día está profundamente más presente en la conciencia de cada panameño, incluso los de temprana edad.

6381 Visitas 5 Hoy
¿Qué cara pusiste leyendo este post?
  • Fascinated
  • Happy
  • Sad
  • Angry
  • Bored
  • Afraid
Si te gustó el post y sentiste algo bonito ¡Compártelo! 🙂Share on Facebook134

Si tienes algo que decir, comenta, nosotros sí leemos tu opinión...

comentarios

Top