El otro origen del Cosplay

El otro origen del Cosplay

Aunque en estos momentos de cuarentenas todos estamos haciendo el cosplay de presos sin delito, para mi “Yo” de hoy día esto del cosplay, o sea disfrazarte de tu personaje favorito me suena fuera de lo normal, se que es por los cambios de época, pero aún así, nada de esto empezó de la noche a la mañana, esto se vino fermentando desde hace muchas décadas y lo vamos a demostrar, porque de esto hay tela pa’tirar y recortar…

El cosplay en la historia

Desde los tiempos egipcios o quién sabe más atrás en la era picapiedrerológica el hombre ha querido imitar cualquier cosa que no sea ser de su propia especie, como animales o bien emular dioses…de ahí tanta mitología o el deseo de ser un animal, aunque este último si nos brote naturalmente. Todo esto me hizo pensar en el fenómeno del Cosplay y es algo que voy a intentar comprender describiendo este fenómeno de por sí juvenil…

Así era el cosplay en el antiguo Egipto tiempos antes de cristo, el otro cosplay favorito de semana santa.

Mis inicios en el cosplay

Cuando era niño en los 80’s quería ser Manimal y estiraba la mano para verla crecer como la garra de un águila. ¡Guaoo, guao! Y quien no se recuerda cuando intentaba caminar como si tuviera furrúnculos…si, imitando a Mazinger Z caminando, y a Luke con una linterna de pilas, o Superman en calzoncillos y toalla. Todo esto fu el inicio del cosplay antes del cosplay y creo que yo fui el panameño pionero en eso del cosplay y tuve mi chance de ser superhéroe. Pasó cuando tenía 4 añitos, mi hermana había participado de una presentación de la escuela disfrazada de mariposa, con antenas, alas y un overol pegado al cuerpo en rojo…y cuando vi que las alas se le cayeron al disfraz me lo puse encima y fui…el Chapulín Colorado. Tremenda astucia la mia.

No creía en nadie ese pelao…

Los posibles primeros cosplays no oficiales

Aquella fue mi primera experiencia cosplay. Hasta entonces lo único más cercano a un cosplay que existía era la gente que se metía dentro de los personajes de Disney en Disneylandia, ahí empezó todo y luego con las mascotas de las empresas y sus marca, donde disfrazaban a alguien como la mascota, o sea que los cosplays no oficiales nacieron de ellas…después los pollos de restaurantes y los personajes de la cajita feliz de McDonalds, pero todos eran por empleo, o sea, no había iniciativa propia.

…y he aquí el irrefutable origen primigenio del espíritu cosplay. ¡Todos quisimos ser un Stormtrooper!

Y llegó el manga

Mucho tiempo después llegó el manga en 2000 a hacerse internacional, en esos tiempos sólo cuatro gatos leían cómics gringos y querían dibujar a lo McFarlane, todo el protagonismo estaba en el papel solamente. Pero el anime trajo el merchandising a un nivel supremo y vestir una prenda manga te hacía feliz y orgulloso.

Lo más lejos que se llegó por primera vez al cosplay moderno fue ponerte el suéter naranja para “Ser Goku”

Pero con esto llegó una nueva anormalidad a quitar otra anormalidad…en los cumpleaños los payasos empezaron a pasar de moda, porque todo era reggaeton y su música inocente sonaba pendeja para los papás. Aquí entró el hombre araña de las películas a quitarle el puesto a los payasos y se formó la nueva era de los negocios de las animaciones de fiestas infantiles.

Y de un payaso la cosa se hizo grupal, héroes para los niños y payasos para los mayores

Así empezó la afición

Pero la semilla del cosplay se remonta a los 90’s cuando los niños empezaban a ver los shows de Disney en vivo, también las coreografías de los Power Rangers y los espectáculos de baile también de los personajes de Pixar patinando en el hielo, todo en vivo y en persona, y eso a los niños que serían otakus en el futuro les encantaba. Esta es para mi la clave del instinto cosplay a nivel mundial.  Siendo que el origen japonés del cosplay si se daba era por otros por motivos culturales muy concretos, de una sociedad a la que el comportamiento social limitado les daba más fuerza para sobresalir del anonimato.

Los comicons ya venían promoviendo personajes y los actores reales iban a firmar autógrafos, pero como a ellos no les pagaban por volverse a poner la ropa de sus personajes, otros mortales iban disfrazados para atraer la atención y así la gente empezó a imitarlos y crear sus propias versiones, de cartón, papel, y foam barato. Y la pregunta era. ¿Porqué no les daba pena, a pesar de los disfraces verse deplorables, mangajos y pobres de calidad? Es que era otra nueva juventud, la nuestra constaba de héroes y superhéroes difíciles de copiar o con historias poco fantasiosas y la razón era que todos eran musculosos y de edad adulta, por eso eran inimitables.

Músculos desde los 16 años, y músculos a la fuerza hechos por la asistencia de fisiculturistas

La pluralidad del cosplay

Y ya sabiendo que los héroes de antes eran todos musculosos lo que trajo ahora la facilidad para hacer cosplay lo fueron los nuevos personajes del manga, ahora eran flacos y escualidos, como la mayoría otaku, que por inactividad física no desarrollan músculos, mientras que los personajes femeninos son supersexuales. Por otra parte los jóvenes musculosos estaban todo el día en los gyms metidos en el fisiculturismo sin saber qué era el anime.

Todos caben en un bus colegial, menos Mr. popo y Majinbu

Esta nueva generación está más metida en internet y consumiendo anime y como ocurre todos los días están más expuestos a la cultura otaku y como otakus, se ven diferentes al resto del mundo. En cambio nosotros, los más viejos teníamos muchas distracciones diferentes; deportes, música, paseos, fiestas sociales populares y televisión, nuestras valores de entretenimiento eran muy dispersos y aleatorios, más comprometidos con el resto de la sociedad, mientras que el otaku es sectario.

Y el elemento que mayor difusión le ha dado al cosplay

Otro aspecto curioso del cosplay fueron las chicas gamers y otakus, y es que a pesar de que en los 90’s los videojuegos de Tekken, Bushido Blade o Street fighter poseían heroínas explotadas, las niñas pasaban de eso, estaban enfocadas en querer ser como Britney Spears y Shakira. Pero hoy día hay más chicas presentes como cosplayers en ese mundo social otaku antes varonil por los videojuegos. Y aquí entra el verdadero aspecto sociológico que nadie aún ha correlacionado con el cosplay femenino y es la VANIDAD femenina. Si nos fijamos en cada década, las mujeres han participado de diferentes intereses que no pertenecían a sus propias naturalezas, sino a las tendencias de la mayoría social o sea, que iban a lo seguro y jugaban a ganar.

En los 80’s las pocas mujeres que se atrevían posaban desnudas para una revista para adultos y mantenerse en la fama, en los 90’s los bikinis del surf atraían a las mujeres a los concursos Reef, a aparecer en calendarios de marcas de cervezas, y así eran famosas en esos días como producto de consumo para hombres y en todas las temáticas de los autos ahí estaban las mujeres presentes. Y la fama era enorme en los spotlights del porno, pero eso ya es otro terreno porque allá no hay ropa y por eso no se vale como cosplay.

En el fútbol ha sido imposible, porque las figuras de los jugadores opacan a las mujeres en sobremanera y ellas se estaban quedando atrás y ni en el modelaje pegaban. Ellas necesitan un foco de atención constante y es ahora cuando descubrieron el cosplay donde han logrado caber y expresarse, porque el anime ya es popular. Nos suena sexista, pero es la naturaleza femenina, llevar lo sexy a cualquier oportunidad y es el cosplay un nuevo campo donde pueden explotar tanto belleza como negocio. Y nosotros beneficiando sólo nuestros ojos de lo vanidosas que son. 🙂

Buena terapia ocular hay aquí…

…y se las pongo doble para que se les tuerzan las córneas y suba de nivel esa terapia.

Con lo escrito aquí ya se entiende el porque del fenómeno del cosplay y porque sólo lo entiende esta nueva generación, una generación que no se quiere uniformar y acude a las nuevas identidades en que se identifica la humanidad del presente, llenas de personalidades complejas y múltiples protagonistas de sus propias fantasías, que al fín y al cabo es lo mismo de lo viejo, pero disfrazado de cosplay.

 

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