El Pacto Inmigratorio de la ONU: ¿Desestabilizaría a Panamá?

El Pacto Inmigratorio de la ONU: ¿Desestabilizaría a Panamá?

Desarrollo del Pacto Inmigratorio

Para empezar entendemos por migración el acto de personas moverse de un área del mundo a otra, o sea el transitar. Emigrar es partir o sea mantenerse en ese movimiento sin aún pisar el destino, así como está pasando con los hondureños que estan estancados en estos momentos en México; en tanto inmigrar es el acto consumado de las personas entrar a un territorio y en este punto vemos con letras mayúsculas el pacto INMIGRATORIO de la ONU, o sea hecho para que el país que acepte obedecer el pacto integre a personas que pidan asilo o refugio desde otros países en calidad de refugiados.

Según la ONU hay 250 millones de personas en el mundo en condición de ser y esperar tener el beneficio de entrar en calidad de refugiados a hipotéticos países. Desde 2016 la ONU elaboró un borrador del plan migratorio que algunos países han aceptado, como Mexico, que firmó un segundo borrador en 2017, razón por la que dejó entrar con facilidad a los 7,000 inmigrantes hondureños a su propio territorio sin oposiciones del gobierno, a pesar de la población sentirse molesta.

Mientras que en Marrakesh, Marruecos se realizara el conversatorio este 10 y 11 de diciembre, el pacto inmigratorio definitivo se ratificará y firmará el 19 de diciembre, entre 191 países miembros de la ONU y con el respaldo de Unicef.

Antes de mencionar el problema que podría ser aquel pacto en el futuro para nosotros, veamos que países se negaron rotundamente a firmarlo. En la cabeza Estados Unidos, Trump se negó, ya que reconoce que viola su autonomía inmigratoria y la seguridad de sus fronteras, que sabemos es una de las más cuidadas que conocemos, ya que estamos hablando de una potencia mundial, de Europa; Polonia, Hungría, Alemania e Italia, por otra parte Israel y Australia, mientras que Algeria fue presionado siendo paso obligatorio de inmigrantes hacia España, en estas nuevas condiciones el paso sería menos complicado.

Aceptar el pacto

Y como el presidente Varela tiene la tendencia a decirle sí a todo, imaginamos va a firmar el pacto, ya que se mantiene impulsando en el extranjero la imagen de que Panamá está bien en todos los sentidos, es próspero y continúa en crecimiento, etc. No se ha dado ningún tipo de consulta o información que profundice y denote la importancia del impacto de este pacto para los panameños. El pacto ignora la realidad de decenas de países que están pasando por crísis políticas y están estancados en la corrupción y sus economías debilitadas generando pobreza y como resultado los éxodos como el hondureño. Ningún país del área tiene la capacidad y menos el nuestro para sostener bajo el desprendimiento filantrópico de la contraloría un plan del que la ONU no aportaría dinero, lógico, si fuese así no inventaría un pacto donde perdiese, ya que incluyen en el pacto la separación de una partida presupuestaria especial del país para los refugiados. Como vemos, esto contribuiría a que se nos aumenten los impuestos y quien sabe afecten nuestro seguro social, ya que hasta de él se beneficiarían. Recordemos, 191 países, 250 millones de posibles refugiados, distribuídos entre todos estos países. Como en México actualmente, donde en el municipio de Tijuana cerca de la frontera hay cerca de 7,000 hondureños apostados y le cuestan 22,600 dólares diarios a los habitantes de Tijuana.

Un ejemplo con perros

Para darnos un ejemplo de como funcionaría el costo de aquel pacto en Panamá utilizaré un ejemplo singular, porque a la gente se le hace difícil usar la imaginación para entender ciertas realidades y para ello, la actividad de salvar perros callejeros que la gente recoje -como mi hermana que ya la faena altruista se le convirtió en un hobbie-y  la usaré para ejemplarizar al gobierno, al pueblo y los inmigrantes. Se que algunos se molestarán por comparar perros con gente y lo verán como xenofobia o racismo étnico contra algún hipotético inmigrante y no profundizarán en el mensaje, el cual es para hacer una comparación de como se desenvuelve una actividad de la vida real que percibimos a diario, que cuesta dinero, exige donaciones, se nos sale de control, y que se convierte en sacrificios para los implicados; si fuesen gatos el ejemplo sería igual tomarlo.

El gobierno serían las personas que irresponsablemente hacen que los perros lleguen a las calles, el pueblo sería quienes intentan ayudar a los perros y las víctimas serían los refugiados ejemplarizados con los perros, quienes ocupan al pueblo en esfuerzos sobre-humanos, que con tanto corazón sacrifican hasta las uñas por ellos.

Quienes adoptan y quieren tener perros por capricho, y luego los abandonan y dejan al garete por las calles sin responsabilizarse de sus mascotas dejándolas por doquier, o botándolas cuando ven que tienen crías, etc. son el gobierno firmando el pacto. Luego el pueblo o gente común es representado por mi hermana y todas las personas que se parten la vida intentando cuidar, salvar y alimentar estos animalitos abandonados, que serían como estos inmigrantes que llegarían al país y al que no sabríamos como alimentar, hasta el punto que buena parte de nuestros sueldos se van en tal obra altruista. Y de lo que yo recuerdo le presté 50 dólares a mi hermana para operar un perrito atropellado, pero no más, por la razón de que perros vienen y perros van y no alcanza para tanto oficio más allá de lo que se puede brindar para ayudar. O sea que yo sería la parte del pueblo afectada porque el gobierno que no puede sustentar los gastos tendría que subir los impuestos para que alcance.

Como ven el pacto podría afectar nuestros impuestos por el coste de todos los inmigrantes que lleguen al país en calidad de refugiados, sean políticos o humanitarios, y nos veríamos en problemas para mantener alguna logística PERMANENTE para darles todo de forma obligatoria, casa, educación y comida, como está escrito en el pacto.

La confusión con Xenofobia

Hasta ahora, a pesar de los deslices migratorios en Panamá, tenemos salvadoreños, nicaragüenses, hondureños, colombianos, venezolanos y últimamente chinos procedentes de la China continental participando en la empleomanía del país obedeciendo o no sus respectivos procesos legales y como compartimos la misma cultura regional, no hay espacio para xenofobias o culturas de odio. Mientras haya trabajo disponible todo funcionaría como hasta ahora, en control. El problema serían estos pactos y como encierran bajo conceptos irreales las situaciones socio-económicas críticas que podrían desarollarse. En el caso que vive constantemente Haití con República Dominicana y que por años han estado en tensión migratoria, pero controlables a pesar de sus dos poblaciones poseer diferentes idiomas y cultura compartiendo una misma isla, con este pacto las cosas estarían empezando a salirse de control sí se abren las fronteras, de manera que ya República Dominicana dijo no aceptar el pacto.

Más efectos

Desde los convenios de naciones que surgieron luego de la Segunda Guerra Mundial, nunca hubo un pacto de tan gigantes dimensiones entre países como este. Y esto es lo que no cuadra. No tenemos estructuras para soportar inmigraciones, ya que por ejemplo con la inmigración descontrolada de venezolanos que se dio hacia nuestro país, ya se comprobó la sensibilidad con que se puede afectar nuestra economía con cualquier exodo emergente.

Generalmente el origen de las inmigraciones a nuestros países serían de países más pobres que los nuestros, sin calidad de fuerza que impulse progreso al país, por lo que serían un lastre negativo para nuestro territorio. La inmigración positiva de grupos tanto étnicos y culturales de otros países que ya adoptamos históricamente nos han ayudado con sus empresas a desarrollar nuestro país, las inmigraciones aleatorias no.

Panamá entraría en un nuevo gobierno en 2019, los problemas de corrupción generados por los ya pasados gobiernos se mantendrán, la administración en su traspaso sería un obstáculo para el desenvolvimiento de estas inmigraciones. Estas inmigraciones someterían a estrés la convivencia de nuestras propias comunidades. No es común socialmente la adaptación de extrangeros que no compartan, costumbres, idiomas y valores, sobre todo si se tratase de culturas muy estoicas, como la musulmana u otras más adaptables, como las de áreas de la India o Africa centro.

Ante toda esta realidad otro obstáculo que tendríamos sería la prensa, convenciéndonos de que seamos humanitarios, enfocándose en que seamos tolerantes a pesar del peso de las crisis que estamos sosteniendo. Las ONGs locales tendrían que trabajar extra para solventar responsabilidades para las que no tienen presupuesto. Tendríamos que darles prioridad obligatoria al acceso de la salud, escuela y vivienda, como dice en el pacto. Los países que firmen asumirían los costos, sólo por ser buenos y humanitarios. No se permitirá, luego de la entrada la expulsión de los migrantes y pasaría automáticamente a obtener legalidad en el territorio.

Con estas acciones se destruye la cultura, la pertenencia, la familia y los núcleos sociales que nos amparan, porque se estarían politizando los derechos humanos. Aquí el asunto se pone serio con esta petición de la ONU. En una América con crisis en sus países centroamericanos, irónicamente cada país cuenta con exactamente los mismos problemas sociales. La protección se tomaría por xenofobia contra la inmigración y los países deberán obedecer este mandato, sino se podrá sancionar a cualquier ciudadano que infrinja este documento.

De esto habla el objetivo # 17 de la ONU en el pacto migratorio.

“Eliminar toda forma de discriminación y promover evidencia basada en el discurso público para moldear la percepción de la migración (manipular los eventos, lo cual ya lo está haciendo la prensa de izquierda en Estados Unidos). Nos comprometemos a eliminar (juramento del país que acepta el convenio) toda forma de discriminación, condena a  expresiones contrarias, actos y expresiones de racismo, discriminación racial, violencia, xenofobia e intolerancia relacionada contra todo inmigrante en conformidad con la ley de los derechos humanos internacionales. (de esta forma cualquie queja, desaprobación y defensa de la nacionalidad se convierte en delito).

Les dejamos estas reflexiones para que tengamos una idea de lo que significa tal pacto para nuestro país y nuestra gente y vislumbrar la respuesta permisiva y complaciente de nuestros políticos, quienes toman la responsabilidad temporal sobre un asunto que se extendería en el tiempo y el cual, debido al engranaje de corrupción que les ha beneficiado no sufrirían en su propio pellejo de lo que aprueban en nombre de todos. Una situación que añadiría crisis a la crisis ya actual. Pueden leerse el pacto en este link: Pacto inmigratorio de la ONU

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