El Venezolano que quería vender su riñón.

El Venezolano que quería vender su riñón.

A mi me pasaban tantas cosas raras en la calle que se merecían su lugar, pero ya no pasan, los venezolanos no son gente graciosa o con gran sentido del humor para sacarles chispa, no están para eso, pero lo mismo decían los caricaturistas políticos sobre el presidente Varela y miren cuánto sarcasmo han podido sacarle a su tortuguismo. Así que en cosa de venezolanos ocurren historias que no vale la pena hacerlas cuento, pero he aquí una excepción, porque la realidad es más rara que la ficción.

Así que vamos al tema. Hace unos meses llegó un muchacho venezolano llamado Roberto donde un vecino, uno de la ola nueva de inmigrantes de alta emergencia, de estos que poco conocimiento y habilidades laborales tienen o sea un pelao humilde y que por ser humilde él mismo sentía que no tenía nada que perder y mucho que ganar y se le ocurrió venderse un riñón.

Yo que a veces visito al vecino se me cambiaron las orejas de lugar cuando le escuché decir eso y comentarlo con suma ilusión a los muchachos que estaban ahí y con lo que decía; ya que lo necesitaba para un fín altruista, sacar a su mujer e hija y quizás su madre de Venezuela, poner a la niña en un colegio bueno y más esperanzas si llegaba a Canadá. Y a pesar del calor que hacía ese mediodía al escuchar esas palabras empecé a sentir la brisa de la rosa de Guadalupe.

Continué escuchándole de que leyó que allá habían oportunidades de trabajo y que los riñones estaban llegando a los $200.000 dólares cada uno, y que le adelantaban una plata para el boleto de avión, le sacaban el riñón y luego le pagaban el resto. Así el podía tener plata para irse a Canadá y empezar una vida nueva. O sea que él podía vivir sin un riñón si quería, y le aconsejé que así debería cuidar más su salud. Y me responde- Pero mire al vecino, toma, fuma y le falta uno por un accidente y le dije, sí pero el tiene plata, trabaja y se alimenta bien y me dice, ah pero eso no importa, yo soy un muchacho sano. Si…apenas tiene 21 años, así que le puede dar duro a ese huérfano riñón.

Desde ese día cogió lo del riñón como su misión de vida, su religión personal y tenía obstinado a todos los que le rodeaban. Yo lo sentía como al niño de Willy Wonka con el ticket ganador. Sí…porque tenía esa inocencia de  chico humilde de pueblo del que por su actuar me fui dando cuenta que tenía más corazón y espíritu que sentido de la lógica, por lo que sin ser aguafiestas intenté ayudarlo en lo que podía y al mismo tiempo hacerlo aterrizar.

Cuando yo visitaba la casa lo veía pegado al internet, a la página de la embajada de Canadá y mirando videos de Youtube sobre venezolanos en Canadá y el otro muchacho que ahí vivía; si porque el venezolano estaba refujiado en casa del vecino que de buena fé le había dado un lugar en el piso de la sala de su casa, mientras tenía a su sobrino viviendo con él y el sobrino se aprovechaba de la situación y le hacía harto bulling al venezolano, así como se lo hacía Melissa a Candy Candy.

Él le decía: ¿Tu hasta cuando vas a estar pegado ahí? Quiero ver una película (online pirata de Cuevana) quítese de ahí papa. Y yo viendo la situación por primera vez tiro a ver qué él estaba buscando en internet, y eran empleos varios en Canadá a ver sí calificaba y todo esos estaba en inglés y me pregunta, usted sabe inglés y le dije déjame ver…leí la vaina y me fui enterando que para calificar deberías tener 4 niveles de habilidades y la cuarta era la última y de él sólo le calificaba de a vaina una pierna, no tenía estudios ni elementales.

Yo disque dentro de mi- “La vaina está seria para este pelao, Canadá quiere técnicos y gente con estudios en ingeniería mínimo para darles visa. Cuando le dije eso seguimos buscando y habían posiciones para barrer y atender en restaurantes, pero para aplicar les daban residencia si encontraban ya el trabajo, por lo que la vaina estaba todavía difícil.

Y me volvía a mencionar el riñón, yo disque chucha, pensé que se le había olvidado y empezó a investigar y yo disque, eso no es tan fácil. ¿Ya llamaste a la embajada? ¿Ya fuiste a ver si te orientan con eso en la embajada de Venezuela o  Canadá? Claro la de Canadá le vale, así que eso era tiempo perdido.

Me dice: -No que mire que puedo sacar visa desde México y así entrar a Canadá. ¿Llamaste a México? México se la ponía de cuadritos también con los requisitos y en esa habían boyado ya  a varios venezolanos con el cuento de que podían viajar a Canada con la visa desde México, pero el estaba era en Panamá y no en México, así que eso no contaba, pero el riñón seguía en pie.

Me decía Roberto; mire uste’ que sabe inglés (que voy a saber inglés, entiendo buco pero no tanto) yo le voy a poner al teléfono a los centros médicos del riñón para que hable por mi, mire yo le pago. Yo para mis adentros disque “Hey es un riñón me siento como asesino, el verdugo de este man sí por ponerse en esta vaina algo le pasa, lo duermen, lo cortan en pedacitos y le sacan más vainas y se lo mandan gratis a la parca”, y tenía que chifiarlo, yo no quería tener que ver con esa muerte, con la mia basta, que no ando muy bien que digamos, me muero un día cualquiera y eso sale en mi récord policivo celestial.

Libre albedrío me decía yo, libre albedrío. Quién sabe si yo soy el errado y por eso medio que le hice caso, porque no sabía si era que yo era muy pesimista o él muy optimista. Pana uste tiene interne’ préstemelo; me dice, es que este muchacho esta viendo películas. Yo, O.K. dale ponte en mi computadora personal que yo sigo trabajando en esta otra computadora y dejé que navegara en la embajada de Canadá desde mi facebook y después no aguantaba yo propaganda canadiense invadiendo mi facebook viralmente. Y Roberto seguía investigando y me tenía casi toda la semana con la conciencia al hilo queriendo que yo hablara con los intermediarios del riñón.

Yo por eso le pregunté después; -Hey, ¿Y tu desde cuando viniste a Panamá? Hace 9 meses. ¿Y trabajaste? Si, pero quieren es explotarlo a uno. Yo disque, chuleta entiendo, este lape no tiene suficiente cerebro como para competir con los otros venezolanos. Pero buscar la vía fácil tan pronto como que no. Y ya como que era mucha caridad la vaina y me decía el otro pelao que eso era lágrimas a cada rato, dormir todo el día y yo disque, chuleta con qué engaño mandaron a este man para Panamá. Mientras menos preparado estas menos oportunidades tienes.

Como ya eso del riñón y la visa se me hizo interés empecé a buscar más de Canadá y el lugar exacto donde Roberto quería trabajar y residir y fui descubriendo cosas. Aquella provincia y localidad está pasando por una crisis inmobiliaría grande. Proyectaron barriadas, no se están vendiendo y no tienen como mantener las bienes raíces y por lo que se observa necesitan quienes las habiten. Y voy como entendiendo como cuaja el asunto de permisos del programa canadiense para 2,000 posiciones de trabajo al año para inmigrantes y no quieren cualquier persona para tal proyecto.

Con el tema del riñon y la visa se fue calmando, ya se le veía poco y al parecer podía pagarse su comida. Son cosas que uno no pregunta, se imagina y se calla, pero así es la vida creo. Uno de esos días entré a la casa del vecino y parece que Roberto estaba bañándose y escucho. Y le pregunto al bulling boy, hey ese es Roberto, me dice; sí ese mismo es y le grita, hey ya sal de ese baño que tas gastando mucha agua. Me quedé en silencio y era para escuchar mejor ¿Y esa es su voz? Sí, ese aguebao se la pasa es cantando, dice el lape.

Roberto tenía una voz de tenor mexicano de rancheras muy poderosa para un chiquillo. Y me dije, verga talento perdido, si supiera como explotarlo. La vaina es que cuando salió le demostré mi admiración por su canto y me dijo que eso lo aprendió escuchando rancheras en casa de su abuela. Otro día pregunte por él y dijo el vecino, ah él se fue para Venezuela.

La otra vez saludé al otro pelao fren del venezolano Roberto sentado en las escaleras de mi casa, sí otro pelao venezolano humilde que está pasando las de Caín de vez en cuando y veo que está leyendo y yo diske pa’mis adentros “Hey este man leé”. Me acerco más y el libro decía “La vida del Patrón”. Nombe que va. Ya ni con turbina de Higgs de la Virgen Morena se arregla el mundo. Moraleja: Hombres panameños estudien.

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