¿Ha muerto el humor negro?

¿Ha muerto el humor negro?

América latina, América del Sur y Norteamérica, fuentes del humor que consumimos, un humor producido por nuestros rasgos culturales y de paso, sociales. Durante el siglo pasado, las personas de este lado del mundo reían de un humor producido desde la misma sociedad, sin la participación de la comedia comercial, los temas surgían de la misma gente, personajes y estereotipos.

En esa gran lista de sujetos y temas teníamos a los gallegos, los chinos, los argentinos, los hindúes, las mujeres en su torpeza para manejar, los chistes de cholitos, de pepito, de homosexuales, de políticos, que incluían a Fidel Castro, luego a Chávez, o sea dictadores. Para nosotros el stand-up comedy era el trabajo en el cuál pocas personas podían sobresalir, ya que de por sí había que tener talento. El poder recurrir a la imaginación sin recursos, sólo el habla era la herramienta de los humoristas; representarse, como campesino o interpretar las variadas personalidades de barrio, lo demás eran los chistes.

Alvarez Guedez (Cuba, Miami), La nena Jimenez (Colombia), Andrés Póveda (Panamá). Por conocer pocos, uso a estos de referencia del chiste vulgar, sexual y negro, y su consumo por la mayoría de la población en los 80’s y 90’s hablaban de la cultura en la que nos reflejábamos entre tanto puritanismo, sobre todo más en las mujeres en los 80’s. Incluímos también los chistes que tocaban nuestras diferencias raciales y mestizas, o en el extremo indígena para contrastarnos por su inteligencia frente a la gente de ciudad. No existían grupos de derechos humanos dedicados a lo racial en lo cultural, sino a temas de refugiados, proteger a la infancia, el abuso a las drogas, las guerrillas o los desastres naturales y la humanidad seguía su curso acostumbrado.

Iniciando el siglo 21, se daba el primer fenómeno social que sería blanco del humor negro, la subcultura emo.

Al iniciar el siglo XXI el internet empujó a que todo el media de consumo pásase por formatos electrónicos y la atención una vez dada a lo rudimentario, tal como lo eran los chistes vocalizados desaparecieron, porque el mundo estaba fijándose en lo que producía el internet y lo innovador ya no era el chiste o el humor negro, ya que por ser verbal moría ante el predominio de la imagen.

Pero, las televisoras aún nos mostraban estos productos, Cheverísimo, La Cáscara, El show de Tinelli como los únicos referentes para el humor de las clases sociales, que en sus tiempos aún no eran considerados racistas o machistas, o misoginia disfrazada. Según la época y el criterio que actualmente estamos viviendo. Todo esto era normal en el pasado y la razón es fácilmente explicable.

Una época, otra sociedad

Campaña Benetton, activismo de marca, pionera en unificar extremos étnicos, pero no culturales

Si nos vamos a los años 80’s y quizás 70’s y 90’s…los efectos de la globalización aún no aparecían con fuerza, de ahí se entiende que desde los años 80’s empieza la revolución social que hoy se nos presenta en un quiebre tipo generacional y que contrasta con este nuevo siglo.  Su señal la pobreza… que ha descendido significativamente y la disposición de múltiples universidades que lo demuestran, incentivó aquella competencia por la preparación profesional de las nuevas generaciones y pasamos de las clases bajas a ampliar aún más la clase media y de ahí un estado de bienestar palpable.

El consumo se hizo aún más fuerte, incluso en las clases bajas, sobre todo respecto a las tecnologías. Cada vez más las nuevas generaciones se alejaban de la idea de pertenecer a una minoría callada y contemplativa, que en el pasado fue motivo de humor, burla y chistes a causa; no de la desigualdad y la pobreza, sino a rasgos de la cultura, producto de esas desventajas. Nuestra nueva juventud tenía una nueva conciencia más ociosa y menos ocupada en tareas laborales que no exigían fuerza, por lo que el intelecto buscaba su nido e identidad en alguna parte.

La sobrevivencia de las ideologías en tiempos de desarrollo llenaron el intelecto en aquel vacío de la clase media

De ahí la necesidad de diferenciación social, ya que se daba un nuevo estatus, y había en el aire una nueva identidad progresista, la cual se encontraba en las ideas sociales de no pertenecer ya a esa minoría, por lo que esta generación entraba en la búsqueda de una nueva forma de respeto.

La juventud es más participativa en todos los aspectos de la producción y de los medios como influencia en la sociedad y nace el peligro de serlo ideológicamente. Aunque una parte alejada de ideologías reconoce que al ser parte de un nuevo nivel social, también al diferenciarse le molesta la actitud de la gente más pobre, como buscar la ruptura de todas aquellas costumbres del humor negro, ya que no provee de valor y dignidad a esta nueva generación de jóvenes que buscan alejarse de las etiquetas con que se marcaban sus anteriores generaciones, porque sienten tener mucho que proyectar para “cambiar el mundo” en su idealismo natural, común en toda etapa de la juventud.

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El humor tiene que avanzar… pero…¿Cómo lo hace?

El stand-up comedy ha sufrido profundamente de su libertad creativa frente a la crítica social

Con la popularidad del meme a partir de 2012, el lenguaje directo, simple y cargado de símbolos que lo contiene, adaptó a la gente a sofisticar más su comunicación y hacernos de un sentido más universal de los significados. Esto trae consigo tambien el adaptarnos a ideas socialmente más amplias. Pero mucho antes del meme ya veníamos cosechando ideologías sobre todo tipo de conceptos mundiales, cuidar la tierra y repudiar todo tipo de irrespeto humano y violencia. por una parte un nuevo concepto de humor, sumado a una idea moral, se han convertido en el nuevo filtro para la expresión. Esto trajo consigo un nivel de intolerancia a aquel humor negro, despectivo, arrogante, opresor…un humor que era visto como normal y acostumbrado en otras décadas.

¿Por qué la variante social?

A pesar de ser deficiente, el nivel educativo ha cubierto a grandes poblaciones en el planeta

Cómo decía anteriormente, el nivel de vida de millones de jóvenes en estas últimas dos generaciones creció. Cuando hace 30 años los jóvenes no tenían criterio o participación en los medios y no había entre ellos tantas posiciones de poder. La pobreza desde los 80’s tenía a los muchachos preocupados por estudiar y tener un empleo y tarde entraban a la fuerza laboral. Se puede decir que la condición de igualdad en la pobreza hacía que nuestras diferencias raciales fuesen tolerables, ya que no sentíamos otra diferencia, ni poder entre nosotros.  Y el humor negro…el cual contenía todas estas fallas es hoy objeto de la creciente ola de propaganda de minorías cayendo en su rechazo.

Como consecuencias sociales a través de la historia hemos experimentado el repudio a la burguesía, al antiguo esclavismo y demás etapas humanas que hoy nos representan sentimientos negativos, y la forma y el sentido del humor social negro del siglo pasado está siendo activamente perseguido y condenado como si se tratase de una inquisición moral.

Cuatro décadas de otro humor y literatura gráfica, objetos de escrutinio de esa nueva moral

Aquel humor negro hoy toma nuevas descripciones, como humor racial, misógino y  homófobo, resultando en un ojo crítico y constante sobre la condena de su aparición en las redes y también en el ir condenando hacia atrás en el tiempo a todo material que presente este contenido, como series, películas, comedias, artistas del cómic e ilustradores de humor, etc.

El humor actual. ¿En qué ha cambiado?

De hecho en contraste con el humor negro, hoy percibimos otros estilos de interpretación. Nos basamos más en el humor laboral, el de consumo y el de la cultura pop de forma muy presente, opacando otras expresiones de tono social, tambien tenemos el humor frente a la ignorancia, y la chabacanería de la juventud. Aunque no lo notemos, el humor sí ha cambiado socialmente en Latinoamérica.

La sociedad es capaz de crear esos cambios por sí misma en el tiempo, tal como se pierden los modismos, las palabras caducas y la moda, también la forma de crear humor se pierde,  y un hecho lo es el como los niveles bajos de pobreza que venían ocurriendo antes de la crisis del Covid-19 venían registrándolo, un cambio de cultura que se enriquecía sin mediar ideologías de minorías. Las costumbres humanas tienden a desaparecer de forma natural, no forzadas en lo social y bajo persecusión ideológica, sino en el constante cambio de costumbres que siempre es fuerte en la mayoría. El humor negro está en etapa crucial de muerte.

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