La corrupción en Panamá y la mayoría silenciosa

La corrupción en Panamá y la mayoría silenciosa

En Panamá hubo de llegar el internet para que el florecimiento de las libertades en la información se hiciese evidente en el presente, porque antes de su existencia la acostumbrada voz en materia de opinión pública sólo pertenecía al coloquio de izquierda, al taxista y a las reuniones familiares de fín de semana alimentados por los medios informativos de línea, tanto en TV como en prensa y radio quienes nos proveían de una limitada información política de la cual sustraíamos nuestra opinión en función de esa única realidad como marco de referencia formal.

El cuarto poder; la prensa ha revertido su investigación siendo el público la fuente de su contenido debido a las redes.

Actualmente gozamos de toda la información posible sobre corrupción con sumo detalle a nuestro alcance, debido al periodismo civil en las redes y la prensa informal, por lo que nos enteramos más crudamente de toda la realidad política haciendo que nuestros marcos de referencia sean potentemente más contundentes que en el pasado, donde los medios limitaban nuestro conocimiento a sólo la existencia de intercambios de ideologías políticas entre partidos de oposición y oficialistas.

Hemos sido testigos hoy con más convicción de lo que se decía a voces sobre la corrupción en el pasado, algo que no era palpable para nosotros, ya que no eramos parte activa (y aún no lo queremos ser) de la información política. “La repartición del pastel, todos comen en el mismo plato, el circo político”, frases que no nos tomabamos a pecho, pero que hoy día al señalar la corrupción se develan explícitamente y con nombres propios y sabemos con certeza quienes son los corruptos y sus métodos de desviación y apropiación de fondos públicos para sus propios beneficios.

Por porcentaje el grueso de la población de Panamá tiene todo el poder de convocatoria para ser eficazmente activo si queremos cambiar los destinos de la mala administración del país, pero no lo hacemos y las causas de esto las encontramos en el pasado político, donde las razones para no hacer frente a las injusticias dependían más del dominio del populismo y el oficialismo. De modo que recordaremos las razones por las que en los años 70 hasta los 90 los políticos podían manipular toda acción, opinión e ideales del panameño.

Aún hoy día alcanzar un puesto público es producto de influencias políticas de la partidocracia

Los métodos eran totalmente políticos, existía la manipulación de los empleados públicos para crear apoyo falso a las figuras del gobierno en sus actividades proselitistas. La manipulación de gremios, educadores, médicos, obreros y sus sindicatos. Era por medio de estos y de las entidades públicas que se moldeaba el actuar de la mayoría. La población no tenía necesidad de luchar por causa de la corrupción. La economía tenía el suficiente balance para crear seguridad laboral si eras parte administrativa del gobierno, pero los partidos que lo representaban no tenían un apoyo moral positivo y practicaban el chantage y la extorsión a los empleados públicos por conservar sus puestos al obligarles a participar de actos proselitistas y para también manipular sus decisiones de voto. Los jefes despotas que tenían inclinaciones políticas definidas eran tiranos de oficina. Toda una manipulación a las libertades.

Esta actitud ha sido la que hemos heredado como un trauma en cuanto a la conservación de nuestros trabajos, hay una sombra de temor al sistema, un fantasma invisible que nos hace protegernos, más visceralmente que de forma pensante. Lo que nos congela mentalmente de sentir que tenemos el deber como congloemrado socila de sentir que podemos sacrificar nuestro tiempo lúdico, para apoyar una concentración cívica para protestar por la corrupción que nos afecta.

Pusimos el panorama de antaño para entender el presente y hacer contrastes, ya que este acondicionamiento y comportamiento en los panameños ha sido lo que ha moldeado nuestra actitud en la actualidad frente a la política de corrupción. Ya tenemos todas las convicciones en la mesa. Todos los partidos son corruptos hasta la médula, los políticos hablan de su corrupción con naturalidad, se roban millones y se siguen robando administrativamente. Ya sabemos quienes son los corruptos en acción y los corruptos por venir. Hemos visto todo tipo de estrategias visibles y crudas que han practicado y ejecutado estos políticos corruptos para seguir dentro de la rosca política del próximo periodo y contrarrestado con éxito los pocos movimientos pro-democracia y anti-corrupción que hemos creado de forma cívica frente a sus actos de corrupción.

Y la pregunta es: ¿Por qué estos políticos se siguen burlando intencionalmente de la población? Porque lo permitimos y esas preguntas tiene su base en ese pasado político y lo traeremos al escenario presente, a pesar de que nuestro presente ya no cuenta con la manipulación política, aquella de los servidores públicos y mucho menos la participación de los gremios para buscar alguna reacción que preocupe a los políticos corruptos, hay otros obstáculos, algunos reales y otros sociales y he aquí las razones.

El perder el trabajo

Una causa principal por la que el panameño, a pesar de molestarse en las redes no acude a las convocatorias para manifestarse como lo fue el pasado 9 de enero es no perder un día de trabajo. Ya no hay jefes manipuladores en entidades del estado, sino jefes que exigen producción en el área privada. Las razones para faltar al trabajo son individuales, enfermedad, los hijos, no pasarse de días falta etc. y nos parecen más contundentes estas razones que perder un día en un convocatoria anti-corrupción, la cual sí crea una fuerza poderosa para cambiar los poderes que nos afectan.

La mente engaña en los objetivos; debido al inconformismo transmitido en las redes

¿Qué significa esto? Que sí nos dan la oportunidad de tener una voz y opinión, nos autocomplace en la retribución del alivio de habernos expresado, de manera que las redes sirven como un sicólogo y catarsis a los cuales le vamos tirando nuestras presiones, el estrés y el ahogamiento producto de la mala situación económica. Buscamos que las redes sean nuestra válvula de escape junto a grupos de whatsapp y una pluralidad de páginas de facebook. De forma que hemos creado un submundo virtual adecuado al interés y favor de los políticos, quienes están confiados y ya entienden que las redes han sido su mejor aliado para que nuestro descontento no llegue a la acción.

El internet es el mejor arma para mantener salvos a los políticos corruptos porque nuestras opiniones no daran frutos activos y esto ellos lo agradecen, no tienen miedo de todas las opiniones en contra de sus personas, lo único que sí les importa es el hasta que nivel pueden llegar las opiniones en las redes en caso de que individualmente les afecte en sus próximas reelecciones a puestos políticos.

El evitar por el sentido de seguridad cualquier enfrentamento violento

Última concentración religiosa pro-familia. Una masa de ideología no política se siente más segura que una que defiende la democracia.

La dictadura era un enemigo que se podía identificar y repudiar, y heredamos la idea de la represión física que hoy día la representan, en los gobiernos democráticos; las fuerzas anti-disturbios, siempre están presentes cuando se trata de manifestarnos, aún pacificamente contra los gobiernos de turno. Quienes pertenecen a otras ideologías, como los universitarios socialistas, los obreros de izquierda y en casos grandes los gupos universitarios son quienes se enfrentan físicamente a manifestaciones donde la violencia puede explotar.

Siendo jóvenes son manipulables para crear actos subversivos. Aparte de esto, los panameños en común no entendemos que con sólo acudir físicamente a una manifestación anticorrupción ya hacemos mucho más que un sujeto tirando piedras y cerrando calles, es cuestión de convocatoria, nuestros derechos humanos ya están de sobra protegidos, lo importante es siempre el poder de la fuerza que hace la cantidad de personas que apoyen físicamente una causa, sobre todo familias, pero ese pasado violento hace que la gente crea que tiene que alejar a sus familias de actos civiles frente a los gobiernos del momento.

El panameño de antes era otro y el actual ha estado lejos del foco político desde los días de las luchas anti-dictaduras, y se enfrentaba físicamente ante un personaje, un dictador; el cual era representado por una fuerza visiblemente maligna, lo que nos lleva a otra razón de nuestra inmovilidad.

La causa es intangible

En la dictadura el enemigo era la fuerza bruta frente a nuestras libertades básicas

La razón principal en la actualidad de nuestra inconformidad es la corrupción y debido a que no sabemos el mecanismo por el cual nos afecta diariamente, no lo vemos como un enemigo tangible, como lo era la violación de nuestros derechos humanos, por encarcelamientos, torturas, golpes y todo tipo de violencia a la integridad, la dictadura era un enemigo físico, en cambio la corrupción es una idea etérea, algo que da vueltas por nuestra mente, es como un ente surreal, un cuento, algo que esta en el aire y no sufrimos, sino en pequeñas cantidades diarias, en nuestro humor, en nuestras impotencias por el endeudamiento, o la incapacidad del dinero en rendir, en la creencia de que no nos esta realmente golpeando y esto se debe a la costumbre de que nunca en el pasado la corrupción hizo tanto daño y debemos hacernos consciente, aunque todavía no nos parezca suficiente, por no ver la corrupción tal como lo que es.

La globalización y la competencia capitalista son un obstáculo

Los trabajos competitivos esclavizan y las horas o días libres son el único alivio para recargarnos del sistema.

De hecho los focos de inducción que en el pasado fueron obstáculo para que en los ministerios se manipulara a los empleados públicos o la presión del partidismo hoy no hacen fuerza ni existen, sólo la perpetuante ignorancia ciudadana en asuntos políticos, incluso las industrias en el sector privado están siendo víctimas del desaceleramiento económico y seguirán cayendo más empresas. Mientras tanto ocurre esto porque Panamá se ha sobretransformado en una economía de servicios, y la competencia comercial atropellante ha secuestrado la autonomía tanto física como del desempeño intelectual de los empleados de todos estos sectores, de banca, de servicios, de turismo, por la razón de que el trabajar se ha convertido en una tortura diaria y la gente esta peleando por mantener sus trabajos, que se han transformado en reemplazables debido a la creciente actividad de las importaciones, por ende nuestros trabajos son más administrativos y menos independientes. Este factor de la presión laboral producto del decaimiento económico es el que vemos representado en las redes, en los descontentos e impotencias de actuar para apoyar toda acción anti-corrupción.

Mientras tanto la juventud se recrea a espaldas de las causas reales de su desempleo

Mientras por otra parte los jóvenes, una fuerza mayor, no ven aquel golpe que la economía esta causando en general, ellos no heredaron el fantasma de la presión sistematica de los gobiernos dictatoriales, y ese desvínculo, hace que crean que la empleomania estará ahí para sus propósitos personales, flexibilidad de la valorización del empleo heredadas de los trabajos informales casuales y convenientes que dan estatus social esporádico, por tal, ser una economía de servicios. Sumamos las infra-comunidades dentro de los barrios bajos, quienes carecen totalmente de criterio político y en suma la juventud y su falta de interés participativo y la más afectada por oportunidades de trabajo, no saben, ni tienen idea de que es el ambiente políticamente corrupto lo que esta afectando sus oportunidades de trabajo.

¿Somos pocos?

Visiblemente en una concentración anticorrupción hay en juego mucho más que un presente, ahí está el futuro.

Debido a la falta de acción, inactividad, falta de un liderazgo intelectual que nos lleve a la acción y al ver poca gente acudir a los encuentros y protestas pacíficas, creemos que somos pocos a quienes nos interesa cambiar el sistema actual. En las redes se expresan personas totalmente decididas a actuar, pero no en la práctica y el problema es que muchas de las opiniones van ligadas a las emociones y no calan en la verdadera razón de acción, la conciencia a futuro.

Si los padres pensasen en el futuro de sus hijos, un futuro más promisorio en el área laboral, los servicios médicos, la educación de sus futuros nietos, el pensar hoy en la seguridad y el interés por bajar positivamente la violencia, con todo esto pensado no sólo para el presente, nos daríamos cuenta de que hoy no es hoy, sino que lo que creémos nos afecta en el ahora, en suma afectará a los hijos por venir y la siguiente generación, por lo tanto sumándolos a ellos somos muchos más los afectados a futuro. De modo que si el estado no piensa de forma estadista, nos toca a nosotros tomar esa misión.

Cambios bruscos en la corrupción

En el principio de milenio eran los tiempos tibios y el panameño no estaba acostumbrado a ningún tipo de golpe económico tan profundo como el actual. La utopía que se nos inculcó durante el gobierno de Ricardo Martinelli nos hacía creer que Panamá despuntaba como país con un alto nivel de desarrollo en la región, más todo el actuar político se estaba transformando en una democracia de izquierda por la derecha, mientras tanto hoy tenemos un gobierno de corte liberal con apoyo de las izquierdas nadando en un estancamiento de decisiones por autoconservarse que ha obstaculizado todo intento de desarrollo.

El factor que ha hecho brotar nuestra corrupción es diferente al del resto de América; producto de los gobiernos de izquierda. Mientras que en la región Venezuela está desestabilizando la convivencia pacífica de los países y sus infraestructuras sociales. Y la última reflexión para este artículo es; sí un periodo presidencial en tres años ha destruído nuestra economía hasta llevarla al fondo, cómo nosotros los ciudadanos, no podemos también crear cambios drásticos, pero beneficiosos por nuestro país. Acción simplemente.

El jueves 11 de octubre del mes entrante se ha convocado a una segunda participación ciudadana, tal como la del 9 de enero, pero con el lema de destitución del Presidente. Aunque volverán las excusas por quien la organiza o qué objetivos buscan; esta segunda razón ya no tiene ningun peso, porque el daño ya está hecho y nueve meses de mandato no son suficientes para crear un cambio, mientras asuntos geopolíticos de delicado corte están en juego, la participación de China en nuestra economía y el emergente descontrol migratorio venezolano ante las declaraciones del presidente sobre la situación de acopio y emergencia de inmigrantes venezolanos en un futuro inmediato, que nos dice quizás mucho de qué hay detrás de estas decisiones. En el norte sobre una invasión a Venezuela, mientras tanto sólo son especulaciones.

Lo que realmente importa es una convocatoria anti-corrupción administrativa y la separación efectiva de los poderes y la revisión de los cambios que necesita nuestra constitución para romper el ciclo vicioso de la corrupción. El segundo paso al #noalarelección debe ser #todosavotar ya que hay que educar a la mayoría en esta segunda acción para evitar la fácil reinserción de los políticos corruptos que se reelegirán ayudados por los votos vacíos y votando la mayoría; podemos frenar el que se manipulen fácilmente los resultados de los comicios electorales en 2019, sobre todo en los puestos para diputados. Amén.

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