La realidad venezolana en Panamá

La realidad venezolana en Panamá

Por encima de todo lo ya dicho sobre xenofobia, nacionalismo y tolerancia, marchas, descontentos y problemas por el éxodo de personas de Venezuela en Panamá debemos entender otros aspectos de este fenómeno que nos dan un punto de vista que va más allá de lo circunstancial, puntos que en general determinan que todo el dilema con la inmigración venezolana ha sido de índole administrativa. Pero ante todo esto hay factores que no comprendemos sobre el desconocimiento de un trasfondo más amplio sobre esta realidad.

Un poco de historia informal

Panamá siempre ha sido país de oportunidades para inmigrantes, tanto casuales como de aspirantes a la nacionalización, aportando un equilibrio saludable a nuestra economía. Desde los años ochentas la inmigración de naturales de diferentes países del área, entre ellos Colombia, Nicaragua, República Dominicana, Perú y Ecuador, son los que más han dejado huellas y transformado nuestra economía. De entre ellos los colombianos ha sido la más copiosa y productiva migración que ha habido para el país en niveles de micro, mediana y alta empresa, a pesar de ser conocidos por su negativo aporte a la proliferación del narcotráfico. Y aunque de suramérica tambien ecuatorianos, chilenos o paraguayos han transitado esporádicamente el país, los peruanos que llegaron a principio de los noventas imprimieron en su corta estadía de casi 5 años buenos aportes a la economía informal con sus pioneras carretillas de chichas y empanadas y regresaron a sus tierras dejándonos como herencia ese buen rubro, que hasta hoy día beneficia a cientos de panameños. Por otra parte las ventas en los semáforos fueron iniciativa de un grupo de cubanos que en 1992 esperaban respuestas políticas para su condición vendiendo pan y dulces y luego de resuelto el problema salieron de Panamá y he aquí otro aporte.

Al país han entrado y salido de forma intermitente personas de muchos países en calidad de turismo, más quienes se han quedado han promovido la economía nacional como empresarios e importadores desde la apertura del mercado competitivo global a mediado de los 90’s.
Mientras que del orbe norte de Panamá; centroamérica, Nicaragua ha sido el país con búsqueda de mejores condiciones que ha tocado nuestro suelo, siendo Costa Rica una muralla territorial, y nuestra frontera con ella un filtro controlable, ralentizando el descontrolado éxodo nicaragüense hacía nuestro territorio, sufriendo Costa Rica como consecuencias problemas de seguridad y delincuencia dentro de sus límites.
Escribo esto porque he vivido entre inmigrantes casi toda mi vida desde niño y es lo que he comprendido a través de los años, que nunca han existido problemas migratorios, incluso con los venezolanos antes del conocido Crisol de Razas.

El crisol de Razas

Del 2 de octubre hasta el 12 de octubre de 2014 se realizó en la Arena Roberto Durán el último proceso de Crisol de Razas Foto: Archivo/ La Estrella de Panamá

Durante el gobierno de Ricardo Martinelli la economía panameña rivalizaba con la de Chile por nuestro saludable y vertiginoso crecimiento. La bonanza, las inversiones y el proyecto de país fuerte en la región en que nos estabamos convirtiendo parecía una utopía económica creíble y sostenible.
En esos tiempos como panameños nos solidarizabamos enormemente con la situación en Venezuela y la inmigración de venezolanos era moderada por las efectivas leyes migratorias. Mientras esto ocurría, México, Argentina, Chile, España y Estados Unidos eran los países a los que apuntaba el éxodo venezolano.
El Crisol de Razas abrió las puertas a todo extranjero que quisiese obtener beneficios de su inmigración al país y desde Venezuela llegaron muchos golpeados por la crisis política y económica de la dictadura chavista.
Los atractivos, el dólar y la burbuja ecónomica en que vivíamos, además del bajo costo de la vida por dólar y el cambio de moneda hacían a los venezolanos elegir nuestro país versus las economías de los demás países.

Antes del Crisol de Razas a Panamá llegaron empresarios venezolanos para invertir en la construcción, las bienes raíces y el comercio especializado, en sí venezolanos que tenían solvencia económica y probaron la adopción del suelo panameño como lugar de vida y economía, tal como extrangeros de México y España en situaciones ligeramente parecidas.

Con un país lleno de salud financiera como lo era Panamá en el pasado gobierno los empresarios venezolanos apuntaban al país como destino económico, más nuestros controles migratorios eran efectivamente responsables. Luego del Crisol de razas se dió abruptamente lo que llamamos un éxodo de dimensiones de emergencia. Panamá no estaba preparado para la masiva intromisión de venezolanos a Panamá, sobre todo en el área laboral. De hecho antes del crisol de Razas existían solamente 25,000 venezolanos en calidad de inversionistas que beneficiaban con sus capitales la banca nacional con potencial para aportar beneficios al país.

De enero a junio del presente año, ingresaron a suelo istmeño un millón 527 mil 306 extranjeros, según datos del Servicio Nacional de Migración (SNM).

En ese mismo periodo, la entidad aprobó 11 mil 157 residencias, una cantidad superior a los 8,615 permisos de trabajo otorgados por el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (Mitradel) hasta mayo.

Según cita el diario El Panama América. 24/7/17

Un poco de contraste histórico

Cuando la dictadura panameña arreció en el país en los 80’s, Estados Unidos nos aplicó restricciones económicas con la intención de crear en Panamá el escenario que se vive con el chavismo en Venezuela. Los saqueos y luego la inseguridad laboral empezaban a hacer merma en la seguridad de los panameños, pero gracias -ni tantas gracias- a la invasión la situación cambió. De haberse continuado esta sistemática presión muchos panameños hubiésemos tenido que emigrar forzosamente del país y así ocurrió, pero en baja escala. Siendo la clase pudiente la primera en exiliarse hacia Miami, México y España. Decir clase pudiente es decir lo mismo de Venezuela a consecuencia de las expropiaciones. Durante el chavismo con Chávez emigraron empresarios, artistas y profesionales buscando rumbos más independientes y sobre todo seguridad.

Panamá tierra de oportunidades

El factor determinante de la inmigración venezolana ha sido la populación y su concentración en el área vital, la ciudad. Los venezolanos  como inmigrantes practican la unión y cooperación entre compatriotas la cual es altamente efectiva en núcleos cerrados de venezolanos de cierta capacidad económica e intelectual. Por otra parte, los venezolanos que han entrado posteriormente estos dos últimos años en su mayoría improvizada y sin conexión con el núcleo pudiente tienen mayor desventaja para beneficiarse de las oportunidades que buscan emigrando directamente desde Venezuela, quienes para estabilizarse han participado con esfuerzo de los negocios informales, mientras otros adoptado la delincuencia y la prostitución, estos, de una u otra forma tomando a Panamá como opción transitoria.

El asunto con Panamá es que no es tierra de oportunidades, sino tierra de corrupción y de ahí la facilidad de oportunidades por la poca protección que las autoridades dan a los negocios legales que cumplen con sus derechos y deberes, entre ellos el pago de sus impuestos.

Un ejemplo claro son las alcaldías y municipios que no velan por los derechos de los contribuyentes, al permitir la buhonería descontrolada, entre tanto el hecho peculiar de que diversos negocios improvisados de venta de comidas se efectuan después de las 6 de la tarde, horas en que la fiscalización e inspección de negocios fuera de la ley improvizados por extranjeros se activan.

Por qué dicen que el venezolano es petulante

Marcos Evangelista Pérez, y su dictadura constructivista, Hugo Chavez y su Dictadura destructiva.

Un asunto remarcable sobre la inmigración venezolana particularmente en este último éxodo es que ha sido forzada por una situación, muy diferente a la de inmigrantes de otros países, quienes ya vienen determinadas a un objetivo personal y con una decisión individual. Aquel venezolano que siente que ha sido sacado a la fuerza de su tierra por las circunstancias lleva consigo muchos sentimientos de arraigo e impotencia ante la situación de su país. Por otra parte las actitudes egocéntricas de algunos inmigrantes venezolanos se deben a un aspecto que es parte de la historia social del Venezuela del siglo pasado. Socialmente Venezuela lleva años enfrentado en una lucha de clases que culminó en el destino del país que es hoy.  Es un tema incluso visible en las producciones venezolanas de décadas atrás, sobre  los altos contrastes de pobreza y riqueza incipientes en su cultura social. Pero el origen de todo esto llegó con la dictadura de Marcos Evangelista Pérez en la década del 50. Durante su mandato Venezuela logró el crecimiento técnico y moderno al aceptar la inmigración de europeos que huían de las secuelas de la segunda guerra mundial, desde España, Portugal, Italia, Holanda, Alemania, Polonía. Toda esta fuerza hizo desarrollar a Venezuela de forma impresionante sumando más fortaleza económica debido a la crisis árabe del Petróleo, alzándose enormemente el valor del petróleo Venezolano. De esta manera se empezaron a diferenciar las clases, los una vez inmigrantes y fuerza de trabajo se convirtieron en el núcleo político del país y se ahondaron más las diferencias tanto étnicas como sociales y con el curso del poder grandes injusticias sociales y políticas que dieron y como su resultado el Venezuela dividido de hoy.

La cruzada civilista, el movimiento que unió a panameños de diferentes clases sociales en una sola idea, luchar contra la Dictadura.

Por tanto el venezolano de hoy lleva esa herencia clasista en su personalidad como resultado de su historia con sus diferencias sociales. Como panameños podemos entender esa actitud o personalidad venezolana al recordar como eran nuestras clases sociales antes de la invasión. El clasismo y la segregación tambien estaban presentes, incluso entrada la dictadura Torrijista y Norieguista, hasta el reestablecimiento de nuestra Democracia en 1990, la cual nos ayudó profundamente a solidarizarnos como panameños sobrepasando nuestras diferencias sociales.

Venezolanos con más conciencia comprenden esta naturaleza y procuran amoldarse a la sociedad panameña debido a su educación. Otro factor que influye en aquellos venezolanos que no han tomado conciencia de que están en un país real es el comportamiento del dólar en Panamá y como lo interpreta una parte de los inmigrantes por ese impulso que surje del trastocamiento de los pecados capitales, propio de todo humano. Detrás de la oportunidad de negocios, para algunos emprendedores esta migración creó en ellos el mismo efecto que experimentaron aquellos aventureros de los tiempos de la fiebre del oro en California, perdiendo de objetivo que el dólar es la moneda de curso en el país y no un rubro como el petróleo, cuestión de perspectivas.

La percepción de que el panameño es vago e indisciplinado.

Una de las expresiones de los nuevos extranjeros en el país es pensar que el panameño es de esta manera. Vámonos a la historia panameña. Panamá es un país con mucha dicha. Pocos accidentes tectónicos, climáticos, moneda estable, saludable relación de ingresos y egresos en la economía, delincuencia pero no terrorismo, el porcentaje de desempleo a pesar de ser cambiante anualmente no llegaba a crisis verdaderas, sólo percibiéndose problemas en la canasta básica, el nivel salarial estancado y el aumento del costo de la vida afectando a los más pobres. La vida es dura, debido a la corrupción, pero en contraste con otros países del área estamos lejos de los hondos problemas sociales, de seguridad, de fenómenos naturales y elevada pobreza y bajas oportunidades de empleos.

El panameño vive aún en una sociedad muy maternalista, hecha de núcleos familiares estrechos y debido a eso su sobreconfianza sobre sus responsabilidades laborales, vivimos realmente muy seguros. Bajo esa condición como nación no hemos logrado madurar, porque no hemos tenido las crisis de otros países, donde la gente lucha férreamente por sobrevivir. Por estas razones Panamá es un país envidiable, aquí emigran personas de variados países buscando seguridad económica, sobre todo países golpeados por crisis, República Dominicana, Colombia, Venezuela y Nicaragua. Por estas realidades entendemos el por qué los panameños emigramos muy poco hacia otros países, por nuestra seguridad histórica y emigramos exclusivamente para buscar ser mejores profesionales en universidades extranjeras o al calificar para empleos en el extranjero, con un bajísimo éxodo por la búsqueda de mejorar nuestras necesidades económicas primarias.

Con todos estos pecados el panameño al detal se dedica a minimizar los problemas y verse positivo y no tomar responsabilidad en asuntos serios sobre corrupción, el manejo político del país, la educación y la superación, por la seguridad en que vivimos. Pero lo cierto es que los panameños de esta nueva era los que estan surgiendo profesionalmente tienen grandes capacidades para puestos técnicos lo que nos hace fuertes en capacidad para administrar el Canal, los puertos y muchas otras obras que dan al país soporte financiero.

La falsa idea entre los venezolanos de que han mejorado nuestra economía.

Antes de los problemas políticos de Venezuela, tanto panameños como venezolanos no teníamos una relacion cultural directa. En general sólo comprendíamos que Venezuela producía Petróleo y era un país rico. Por lo que deducimos que los venezolanos sólo sabían que aquí existe un Canal de Panamá. Con un desconocimiento de como era Panamá antes del éxodo del Crisol de Razas, Panamá siempre ha contado con el ventajoso factor económico del uso de la moneda dólar, de que hemos sido un centro bancario fuerte por décadas, de que nuestro turísmo siempre ha sido un importante pilar económico para el país, y el boom inmobiliario ocurrió mucho antes de que Venezuela entrara en la crisis chavista, y tantos otros factores que hacían crecer a Panamá sin intervención de algún país en específico.

El emprendimiento esporádico de los Venezolanos, su demanda salarial, el campo laboral, lo barato y lo real.

Comida típica panameña emulada en un restaurante venezolano… $4.50, mala sazón, pero la chicha es gratis. Hay problemas de calidad.

Los negocios venezolanos han cambiado la imagen del urbe citadino, en su mayoría restaurantes y panaderías, los de comida recreacional son de buena calidad, mas los que brindan comida tradicional panameña no reunen la cualidad degustativa que conocemos los panameños. Lo que nos recuerda cuando nuestros asiáticos optaron por salir de sus abarroterías e incursionar en el negocio de restaurantes el sazón de sus comidas panameñas era en sus inicios malo, lo que nos dice que en las manos venezolanas hay mucha improvisación, producto de la inmediatez y la búsqueda de un negocio factible.

Todo extranjero tiene derecho a un trabajo en suelo nacional. Dentro de ellos el trabajo informal, pero la situación desbordante de su propia inmigración ha hecho para miles de ellos difícil acomodarse un ingreso seguro y son víctimas de su propia búsqueda de empleomania  y el espejismo creado por el crisol de razas. Los bajos salarios que aceptan en profesiones técnicas, como el brindado a medianas empresas que les contratan para amortiguar gastos afectan la expansión de profesionales en esos campos, desvirtuándolas en su renglón laboral. La empresa venezolana procura y brinda empleos a sus connacionales. Mientras que en el área sub-informal, afecta competitivamente a personas ya dedicadas a la prostitución, la buhonería forzada y el entretenimiento urbano dentro de buses y en semáforos. Todo esto sin mencionar el ala delincuencial que ha permeado circunstancialmente nuestras calles.

Jóvenes venezolanos cantando en los Metrobuses. Su inicativa es bienvenida, una de las cosas de las que carece nuestro país es de cultura ambulante. A pesar de todo, cosas como estas cambian de forma positiva nuestra apreciación cultural.

¿A quienes afectará a largo plazo todo este complicado escenario económico?

De hecho la situación económica ha estado afectando a muchos panameños, pero está afectando incluso a los mismos venezolanos, debido al declive económico que está sufriendo el país con grandes tintes de recesión.  La fortaleza practicada por los ciudadanos venezolanos es el del auto consumo, mantienen su economía cerrada, o sea consumen y compran sus propios productos en lo posible.Estamos claros que Panamá no será el mismo país respecto al cambio laboral, la ocupación laboral esta bajando, hay despidos masivos en empresas tradicionamente fuertes. El venezolano promedio mueve mayormente la actividad de restaurantes de consumo de corte e imagen altamente comercial en áreas de estratégicos puntos de acopio turístico lo que les hace depender de la salud del turismo local, el cual está dando signos de empezar a mermar, impactando ya negativamente el área hotelera. La competencia por los puestos de trabajo en el futuro y el éxito de la comunidad venezolana en Panamá dependerá, no de las facilidades con que su comunidad les brinde oportunidades, sino de crear tambien divisas para sus ingresos que los alejen del mal económico que acusa a los panameños.

La corrupción política creó estas condiciones, no la sociedad panameña.

Foto: Archivo/ Metro Libre

Como vamos observando la sociedad panameña sólo es expectadora ante las irregularidades que sufren incluso extranjeros de otras nacionalidades debido a la situación económica que está mal en comparación con el anterior crecimiento. Sobre una iniciativa de gobierno para incentivar el crecimiento y el desarrollo el incluir talentos extranjeros que ayuden a que el resto de otras economías explotables crezcan en Panamá es importante. El Canal de Panamá, los puertos, la banca y el turismo son la economía clave que enriquece a Panamá. Tenemos altos profesionales que administran nuestro canal y el Metro. Ejemplos de que Panamá es autosuficiente.  Los gobiernos deben velar por enriquecer nuestro país y hacerlo crecer con planes objetivos cuidadosamente planificados. En el Crisol de Razas no se estudiaron las repercusiones, convirtiéndose en un foco de corrupción política y administrativa más.

¿Cómo podemos los panameños amortiguar una posible crisis a futuro?

Panamá depende cada vez más de las importaciones, nuestras industrias ya no son nacionales, recursos como el agua, la electricidad, el canal de Panamá son fuente de alivio, pero tenemos el deficiente rubro del agro, descuidado por los gobiernos, en el que los panameños podríamos incentivar, reforzar y ser competitivos, pero la corrupción debido a la importación de productos del agro hace difícil que esto sea realizable. Este panorama de inseguridad económica hará bien al político electoral, vienen las elecciones y los políticos tendrán mejor participación y atención de una ciudadanía que buscará la oportunidad y el beneficio, aún conociendo la corrupción que mueve la política para lograr obtener un puesto público, el único área segura para los panameños llamada comúnmente “botellas”. La situación exige transformación, el panameño ha dependido mucho de una estructura preestablecida y quienes nos han mostrado que hay oportunidades son los venezolanos, ya que sus negocios son sostenibles porque dependen del obligatorio consumo. La globalización nos ha traído tambien ventajas, desde la digitalización de las oportunidades y es en ese renglón donde los panameños podemos competir abiertamente, en la plataforma digital. Mas somos los últimos en reconocer el potencial de este mercado al cual podemos adecuar nuestros talentos y conocimientos en muchas áreas informales y ofrecer productos en donde siempre hemos sido fuertes de forma tradicional, sólo hay que adaptarse.

El futuro con un escenario distópico

Panamá se verá drásticamente transformado por la inmigración venezolana que como comunidad se mantendrá bajo una administración interna tipo micro-estado debido a sus expectativas sobre la situación política de su país y la esperanza de que las cosas cambien porque son conscientes de que el suyo es un país con recursos. Al crecer nuestra comunidad venezolana tambien busca fuerza participativa, tanto comunitaria, como en derechos, donde exigen con más ahínco protecciones que otros extrangeros en la misma condición, sobre privilegios en los que igualitariamente y utópicamente los panameños tampoco recibimos beneficios de forma realista.

Difícilmente una corriente política de origen venezolanos surja en el país, más la futura participación política de los venezolanos sería posible. Pero sería cuestión de muchos años, recordemos que actualmente son una fuerza de más de 200,000 inmigrantes y la corrupción política encontrará formas de tomar provecho de tan grande grupo humano. Pensemos en contraste, como denominaciones religiosas ejercen presión sobre el gobierno utilizando su caudal humano como fuente de poder y como al acercarce las elecciones se efectúan intercambios de intereses entre estos y la política.

Los Estados Unidos a futuro se seguirá beneficiando de la división política y social que sufre Venezuela, que emula la de los emigrantes cubanos que se oponen al régimen y son de mentalidad más liberal y capitalista.

Conclusión: Como se escribió al inicio, el planteamiento de la situación con Venezuela es un tópico complicado, sobre todo porque se implican nacionalismos sobre un asunto de índole humana y de ahí la xenofobia por reacciones de choque cultural. Estados Unidos, como ejemplo, es una nación totalmente creada y sostenida por inmigrantes, al igual que Panamá. Sus grupos, desde irlandeses, italianos, polacos, por mencionar algunos han mantenido sus estructuras sociales y han formado parte de la economía estadounidense. Mas aquel es un país donde las riquezas abundaban en toda su extensión territorial, tanto que hubo de dividirse por estados debido a que los recursos naturales de cada densidad exigía independencia lográndola por territorio. Para nosotros como nacionales en un país de nuestras dimensiones y al ser de servicio y con pocas industrias locales tenemos una fragilidad mayor, tanto que Chiriquí-Estado ha desistido de su ideología, ya que su economía basada en el agro ha sido afectada, y esto nos explica mucho sobre lo delicada que es la situación en la empleomania para el nacional. La expansión inmobiliaria y el desarrollo costero ha llevado el encarecimiento de la vida en las provincias, ya que por sobre el turismo interno rivaliza el turismo lúdico en nuestras costas rurales.

Panamá con el dólar y su fuerza en el modo “país de servicio” debió fortalecerse en esos aspectos profesionalmente, más nuestra población se ha hecho impulsadora del consumo de importación.  Proyectos como el Crisol de Razas, que en su intención y visión debió ser creada para cubrir necesidades de desarrollo logrando la entrada de talentos de importación trastocó los beneficios de los que los Panameños pudimos contar en el intercambio para el desarrollo.

Los países son jurisdicciones sobre un latifundio, con historia, y la historia se modifica en la cuantía con que cambian las fuerzas que actúan sobre ellos. El mundo actual no está hecho de barreras físicas, sino comerciales y políticas, que dominan decisiones sobre las masas, afectándolas y las migraciones son parte de los cambios mundiales. Y las soberanías son líneas imaginarias sobre las que se protegen las personas de un territorio. Chao gente.

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