Logos Hope: ¡El barco librería que quería sacarme el diablo de adentro!

Logos Hope: ¡El barco librería que quería sacarme el diablo de adentro!

Estaba yo diske haciendo fuerza para aguantar sueño, debido a unas trasnochadas artísticas que me obligaron a pasarme del reloj y me llama una fren disque que pa´llegar a una vaina de un Barco que vende libros y como recordaba que cuando ‘taba pelaito también fui a un arrepinche así como dos veces y según mis recuerdos de la niñez estaba bueno y me dispuse a ir porque además había que entretener ese sueño, sueño que tenía pegao desde las uñas de los pies al remolino del pelo de la cabeza, pero que mientras hubiera entretenimiento lo podía adormecer.

Primero que todo no teníamos ni idea de en dónde quedaba el muelle del barco Logos Hope, el barco de la demencia y un taxero nos dijo que eso quedaba allá después de la gasolinera de la curva que va para Cocolí. Pero teniamos que ponerle gasolina al carro que andaba con sólo tres rayitas en el tanque.

Y llegamos a esa gasolinera y me sentí desorientado porque a lo lejos divisé un techo muy familiar para mi y pensaba que estabamos cerca de Amador, a unos metros del Museo de la biodiversidad, pero yo lo que estaba era confundido…

…es que la vaina esa se parecía buco al Museo de la Biodiversidad…

 

Llegamos y nos sorprendimos del filón que había en el estacionamiento donde había que dejar el carro y tuvimos que hacer una fila igualita a la que se hacen en Venezuela para comprar el pan. La venta de agua era lo que estaba dando el palo por la calor (suena mejor que “el calor”, así lo dicen las doñas). La fila era porque al muelle sólo se podía entrar llevados por unos buses grandes gratuitos y como era domingo todo el mundo quiso ir y la fila se alargó tanto que Yeni puso el cronómetro de su reloj a contar y completó una hora sólo para montarnos en el bus.

Al llegar bajamos y notamos mucha armonía en la organización de la vaina, los únicos rompe paz eran los policías panameños con su clásica pedagogía de papá regañón diciéndole a la gente que no usaran el celular, el tono estaba fuera de lugar, sobre todo porque en sí la gente que estaba asistiendo era muy culta y educada (hey vinieron a ver libros…ñor!) Y el policía le preguntaba a la gente; así como si fuesen niños de escuela:- ¿Porqué creen que no se debe usar el celulaaaaar? Yo disque; por el Diesel, mismo pelaito de kinder yo respondiendo. Y el dice:- Por el combustible, aquí hay muchas cosas volátiles y ¡Boom!

Tocaba pagar 2 dólares y yo tenía era 20 dola’. Le di el billete al man de la garita e iba a pagar el de mi amiga, ya que ella me pagó el afrecho en Niko’s; en eso el man me devuelve dos billetes de a 5 y dos de uno y le digo que sólo eramos dos personas y el man me estaba cobrando para 4, como que él pensaba que los manes impertinentes que venían detrás mio venían conmigo; unos manes que no paraban de hablar pendejadas y que se estaban burlando del corte intencional de un señor que tenía sólo una mechita de pelo arriba de la frente. Le dije al lape de la taquilla en “inglich focot” que eran sólo dos entradas, que del vuelto que me dió me cambiara el de a uno por uno de a 5 y el man me quita los dos de a uno, la vaina es que me quedé corrigiéndolo hasta que me diese bien el vuelto. El man no sabía dar vuelto de a $20, lo que era sólo una pequeña muestra de lo que nos iba a pasar cuando pagaramos los libros en las cajas del barco.

Esta foto es ilegal, porque pasaban las muchachas del staff del barco y nos decían que estaba prohibido sacarle fotos al barco en la fila, que adentro sí podamos tomar todas las fotos que quisieramos. Como que esas lógicas no hacían sentido. Ya pa’ rriba del barco pues.

Subir las escaleras al barco era una odisea preocupante para las tipas que llevaran tacones. Al llegar adentro lo primero que te apaña en el recibidor es un camarote con un maniquí cuya única misión era hacernos entender lo pritty que debe sentirse dormir en un barco, lo malo es que te ponen un plasticón de plexiglass en medio para evitar tu acceso al camarote y eso te rompe las ilusiones, porque si la gente entrara ahí a parquear, esas sábanas estuvieran más cochinas que colcha de perro canijo. Pa’l que no sabe , canijo es desnutri’o.

Bueno señores, prepárense porque aquí empieza la travesía por la Oca Loca flotante, ya sabrán por qué le llamé así. Cojan su canastita y a buscar títulos…

Los primeros libros a la vista…infantiles con calcomanías y pegotinas para pegar o para colorear con lápices o crayón. Eso es bueno, pero el 30% del barco eran más que todo libros para colorear o con calcas para seducir a los niños y mantenerlos con las neuronas en estado básico y en función cerebral pasiva.

Para muestra de lo que digo; otro detalle, estos libros de penis, digo ponis…son para pegar pegatinas o aprender a decorar caballos, más nada. Y no tenían de esos fascinantes libros con datos biológicos, físicos, naturales sobre los caballos como animales interesantes No…los ponies son tus amigos como en las cómicas de Disney, caballos sin naturaleza animal. Puros animales humanizados, eso no…así no.

Abundaban infinitamente estos juguetes para la venta, no por su variedad, sino por su cantidad; cajetas y cajetas de estos juguetes clonados por cada esquina. Juguetes que ni entre los buhoneros imponen respeto. $2.50 la unidad. Mmm, en Todo a Dólar están a 0.99.

Después de los libros para niños tipo cajita feliz del McDonald’s los escaparates se abarrotaban de libros de auto empresa, emprendimiento, Miyasaki, Og Mandino: El mejor vendedor del mundo etc…pero después, en el centro del barco casi el 58% del tema era La Biblia y cómo sacarle el provecho en 500 formas. Ejemplo; El pecado en la ducha: versículos para bañarse, Moral divina para defender al prójimo en el trabajo, Pensamientos espirituales en un demoniaco ambiente urbano etc. Lo que no entendía yo eran las caras de alegría de la gente, que ni en la feria del libro las ponen, bueno…porque los precios de la feria del libro le enfrían la cara a cualquiera.

Al menos habían uno que otro libro interesante, pero con canonismo incorporado en cada tema.

La foto me salió borrosa, pero ilustra los clásicos temas de Disney, pero pirateados con dibujos gallos. Había mucho material spin-off de Disney. Sólo temas de consumo masivo de cartoon network, pero de los más light, nada de cómics explosivos para niños de vanguardia. Nada de Manga, de novelas independientes para niños, con ilustraciones llenas de arte y originalidad; que hubiesen sido una delicia en diseño y con historias originales…nada de buena literatura infantil. Que lástima, los escaparates parecían la programación por cable de cualquier canal de Cable Onda, triste, triste, justo para niños con cerebrito prelavado por el merchandising corporativo.

Yo esperando variedad de secciones de libros pero no, cuando al fín encontré la de Arte y….freno de disco…vea usted los libros que dominaban la sección de “ARTE”. Sólo pude llevarme dos, los únicos que existían, de Van Gogh y Renoir porque las imágenes dentro eran grandes y de buena calidad, así que valieron la pena.

Aunque los libros cubrían diferentes temáticas como ciencias, deportes, pasatiempos, religión, cocina, artes, salud, lenguajes y filosofía. También libros infantiles, textos académicos, diccionarios, atlas y más, la librería es para el disfrute de toda la familia, no para gente fuera de la ley.

Viene la vaina de la caja y había que pagarlos. Los precios se redondeaban por cada 100 unidades, ese era el equivalente en moneda marítima, o sea de barco y que convertidos a dólares daba a $2.50 por cada 100 unidades y mis libros sumaron $8.75. Mi amiga pagó los de ella con tarjeta y el pelaito de la caja hizo el proceso, le dio el tickete de caja a ella, pero confundido llamó a un koreanito que andaba por ahí para pedirle ayuda, porque tenía un problema con la transacción y el asiático le dice que qué pasaba. Y el pelao le dice que la venta no se había cobrado, porque en la pantalla no aparecía el total. El asiático le dice, hey pero…si la máquina imprimió el tike, ya eso ta pagado. Yo disque…o sea que no se sumaba a la caja, pero ya la visa lo pagó y él entendió y se  solucionó. Me tocaba a mi pagar mis dos libros…y le pagué con 20 dola’ (Eso me pasa por llevar la plata así)…y el man me dice que si no tengo menos plata. O sea…abrió caja y no tenía sencillo y le dije; así en inglés mejor trabajado -: ” You can ask to her ( a la otra pela cajera) Maybe; She can have change.” Y entendió y le pidió el vaina y ella nama le pudo dar el dólar. Chuzo…eso pasa cuando haces voluntariado cristiano sin dotes de cajerismo financiero…creo.

El Laberinto de la sanación

Pasados los libros y las cajas entramos en una sección que era como pasar a un casino, museo, exposición que eran puras curvas laberínticas…

Esta sección era como para que al fín supieramos por qué el barco era el barco, la sección del poder divino en palabra de acción…

En la segunda curva unas muchachas que sí se veían que eran de aquí te explicaban los pasajes de la Biblia con las paredes diseñadas con montajes plásticos en 3D con pedazos del tema.

Así bien ilustrados que parecían flotar en el aire…

O sea sketches cristianos como las fábulas de los audio libros, no se, pero ya me estaba dando acaloramiento espiritual. Los demonios que tengo dentro ya se estaban empezando a afectar peleando contra la conversión de mi alma.

Miren lo que me esperaba de haberme vulnerado al espíritu, un cierre celestial de cantos canónicos que ya me estaban afectando emocionalmente. ¡Toda la Gloria!

Como adentro la vaina se ponía desinteresante pedí permiso a un don que obstruía la ventana para fotografiar el panorama exterior y cuando él se dio cuenta se copió de mi…o sea que la gente andaba en Bosnia en fotografía artística casual.

Al fín…comida, ya que había llenado mi mente con alimento espiritual sólo faltaba el terrenal pa’l estomago. Pedimos café porque el sueño andaba buscando colocarse entre mi flaqueza de espíritu y pagué los cafés. Uno expresso y otro Latte. El problema era que eran cafés que parecían no aprobados por los testigos, ya que era más agua bendita que café…estaban ralitos y simples. Pero el Cheese Cake de moras sí estaba bueno.

Andaba yo pensando que nada adentro era gratis, ni los posters del barco los regalaban; ah esos los andaba vendiendo un señor afuera, pero plastificados, al principio, cuando había que hacer la fila para el bus…mmm…suspicious. ¿Tendría algo que ver con que no dejaran a la gente tomarse fotos afuera con el barco como fondo? Luego me ponía a observar que la gente -que así a lo zombie- se llevaban siempre los mismos libros, los más baratos, los más azucarados e inocuos, bueno es que eso era lo que abundaba dentro, libros y revistas light para pensamientos light, tanto para niños como para adultos. Y en la salida nos sorprenden con que regalaban dos libros, o sea un libro para aplicar el espíritu en el mundo de Narnia. Bueno, eso fue todo y había que salir del Costo y el Titán en tiempo escolar versión marítima.

A la salida yo disque, me encanta esta vista, esas luces de muelle y puerto luminoso y vaina; y me inunda el oído izquierdo la voz de una muchacha diciéndome, no puede tomar fotos. Y le digo, hey, pero sí el cielo allá afuera es de papa Dios, o sea yo intentando hacer lógica como para dar a entender que no estaba tomándole foto al barco. Y yo seguía sin entender cual era la razón lógica para no tomar fotos; ¿Sería terrorismo islámico? O que me podía caer de la escalera si no ocupaba bien mis manos y no tenían como explicármelo, como el policía y su advertencia de las ondas de radio del wifi afectando los líquidos volátiles y que al darse la fricción molecular el calor generado podía desatar un Pearl Harbour en pleno muelle. No sé.

En resumen es que yo pensaba encontrarme con hartos libros de temas pesados que rivalizarían con cualquier librería panameña y que va…me sentía menos mejor que dentro de una librería cristiana panameña, al menos las de aquí tienen muchos libros con temas más dinámicos en nombre de la fé. En sí el barco es de temática religiosa por donde lo miremos, no hay que esperar variedad de material literario de ninguna especie o corriente. La organización estuvo buena a excepción de la pedagogía militar panameña. Lo malo es que los muchachos del voluntariado que atendían estaban dormidos y lentos y me tenían bostezando y yo haciendo fuerza para no dormirme desde que llegué.

Quienes pudieron haber disfrutado del barco como tal no pudieron, debido a la copiosa cantidad de gente que agigantó la espera y produjo demora para entrar por lo de la infinita fila del estacionamiento, que quitó tiempo y dio como resultado poco chance para merodear el barco, ya que el día se hizo corto para tales menesteres exploratorios.

Y al fín y al cabo esto es todo lo que se pudo caminar dentro de este mall papelero flotante llamado Logos Hope; sólo un piso. Un barco que creí resolvería mis intereses literarios de corto alcance esperando buenos temas, pero a falta de ello me sentí como en el arca de Noé. Mantener un barco de este tamaño y hacerlo interesante en contenido no es el propósito central de este proyecto que lleva un poco más de una década encayando en nuestras orillas canaleras, pero que por no saberlo yo, lo conocí sin remedio. Era una buena oportunidad familiar, absolutamente para los niños, que quizás como yo también de chiquito tripié en todo su esplendor. Y como estoy ya viejo no tripie igual. Adentro nada era regalao, por eso nos trajimos los vasos donde nos sirvieron los cafés como recuerdo, porque tenía impresa gratis una foto del barco, y ese fue el souvenir. Les recomiendo que vayan en día de semana con los chiquillos para que merodeen mejor el barco.

Y cerramos con una secuencia de fotos infantiles interesantes para ellos, para que lleven a sus pequeñuelos.

Las tuve que poner chiquitas, después la gente viene con vainas de que hay que taparle los ojos a los pelaitos ajenos pa’ que los pedófilos no se den gusto.

Simulador de vuelo, digo navegación marítima para que jalen perillas con ganas, parking en la sala de juegos, y una vaina donde pueden meter la cabeza y sea ud. capitán aunque sea marinero, sea capitán, sea capitán… bamba, bambaaa…me estoy durmiendo con razón estoy cantando incoherencias y no es por el barco, yo ya venía así, es más me despertó tanta motivación.

El vaso de souvenir y la calca que me pusieron en el suéter al entrar y que al salir te marcaban con un número para seguridad y evitar coladera y que cuando ya iba en la fila de regreso al transporte el policía se dió cuenta y me dijo que no me lo habían marcado y le respondí con un chirrín de ironía: – “Como pa’ regresarme pa’trás de nuevo ¿Verdad?” Bueno, ahora sí…¡Chao gente!

Si quieren llegar aquí esta la info, donde dice que el barco estará en el muelle hasta el 27 de agosto y que en realidad es un ministerio que está dando vueltas por el mundo desde 1970 ¿Será que esta es la tercera vez que lo visito? Que va, muy tarde: el diablo ya echó a perder mi alma: INFO

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