Nördlingen: La ciudad que vive dentro de un cráter

Nördlingen: La ciudad que vive dentro de un cráter

Generalmente en el mundo -a excepción de San Francisco- los accidente geográficos prominentes son de poco interés para los que tienen el money, todo lo que es loma les da pereza y se lo dejan a la gente humilde; como en Caracas, o en Brasil con sus favelas y nosotros con San Miguelito, por eso las alturas nos pertenecen. ¡Hey, hey, hey…eso es mentira! ¿Porqué? Porque en Europa existen los castillos que estaban en lomas grandes y en ellos vivía la nobleza del medievo. ¡Ah…! Pero ellos lo hacían por protección, porque no querían que los invadieran…y nosotros por salud y hacer cardio, así de fácil.

¡Cuánta loma para derrocar a un rey!

Con esta última contradicción nos tocó saber que en la existencia del mundo hay un lugar donde todo lo dicho arriba ocurrió al revés. Personas con ganas de establecerse en un lugar donde vivir encontraron; no una montaña, sino un hueco, y ahí dentro se metieron para poblarlo como gatos curiosos en cajeta de cartón, así bien acomodados hasta rebozar los bordes de ese hoyo, en un cráter natural que queda en Alemania, en Baviera; uno de los 16 estados que componen al país y dentro del cual también se encuentra Munich. ¿Y el cráter? Ah sí, el cráter; se encuentra en una comunidad llamada Nördlingen que después les diremos como fue que la gente llegó a vivir ahí hasta el día de hoy. Pero primero les diremos como empezó todo…

Hace 15 millones de años, la tierra, que no sabe por qué le caen tantos cocorrones del espacio, recibió un impacto de meteorito en ese punto, dejando un aro de 25 kilómetros de diámetro, cosa que nosotros sabemos por los geólogos, pero no sus primeros habitantes, que llegaron ahí en el año 900 A.D. Esa gente creía que aquel aro era otra cosa; se metieron ahí dentro pensando que la pifia era vivir en un volcán muerto, o sea que se creían muy valientes porque iban a vivir sobre una de las puertas del infierno.

Y ahora nos preguntamos ¿Cómo es que hacían para entrar y salír de ahí? Lo que pasó fue que como el relieve que quedó del impacto hizo una diferencia en el nivel del terreno; entre ¨afuera y adentro¨ sus fundadores le hicieron muros, sí…muros reales, así como el muro de Berlín, pero más elaborados. La ciudad tiene hasta hoy día 5 entradas y 11 torretas que servían en sus tiempos para vigilar los alrededores contra los invasores.

Fotos de alrededor de 1920, los muros tienen corredores que conectan todos sus límites.

Los muros hoy, turísticamente juguetones para los que quieren subir a las torretas, caminar por los pasillos y ver tanto para afuera como para adentro.

Y así se ve Nördlingen hoy, casi como en el pasado, luego les explicaremos por qué la ciudad se conserva igual a como era en los tiempos medievales. Tanto así es su conservación que ahí dentro se filmó la película original de Willy Wonka de 1971. Por eso hay que hablar del origen histórico de la ciudad.

Cuando aquella gente decidió establecerse dentro de este cráter fue porque aquel relieve se encontraba a medio paso entre dos rutas comerciales importantes y eso hizo que sus habitantes fuesen solicitados de muchas formas; talleres, artesanos, y tabernas, convirtiéndose en una ciudad independiente desde 1215, o sea que no dependía del reinado para subsistir.

Todos dentro vivían en una yeyesada única desde 1630, pero todo se fue apagando dos siglos después con la industrialización de Europa, todo estaba mal antes de la segunda guerra mundial, en Nördlingen no había nada para nadie, la ciudad no servía para nada. O sea, que ni reparar herraduras de caballos era rentable, por lo que el poblado se puso en las pilas y después de la segunda guerra su gente se metió en el tren de la industrialización, así nadie se murió de hambre. Ven…lo que hace la educación.

A pesar de entrar en esa etapa moderna sus habitantes procuraron mantener el estilo de vivienda tal cual lo venían construyéndose desde el siglo XVII y XVIII, con todo y su estilo Barroco.

En 1970 un geológo del que se olvidarán el nombre (Eugene Shoemaker) hizo estudios de su suelo y descubrió algo que los lugareños no sabían y que se convirtió en un fenómeno para la geología. Los Nördlingüelenses (como más lo voy a decir en español) venían construyendo toda la ciudad sobre una capa de suelo compuesta de roca y diamantes. Tanto así brillaba aquel diamante que la iglesia de St. George, hecha toda de este material deslumbra de forma especial cuando le toca el sol.

Con y sin sol, Iglesia de St. George en Nördlingen.

Ese compuesto se creó de la fusión del impacto del meteorito contra el suelo resultando en un material llamado suavite hecho de roca y millones de cristales de diamantes de 5,000 Karates que pueden ser vistos sólo con microscopio, ya que son diamantes que miden 0.3 de milímetro. Eso sí es vivir pisando como reyes. Ya…para cambiar de tema hablemos de su gente, que es tan especial como quieren ser.

Turistas visitando la ciudad y disfrutando de la vista desde los muros, y mallas para que los chiquillos no inventen arrepinches.

La ciudad de Nördlingen no es una ciudad cualquiera de Alemania y sus muros hoy día tienen tanta relevancia como en sus días del medievo, pero no por velar por la seguridad de su gente, sino como un símbolo de diferenciación de como su gente ha decidido vivir en su interior. La ciudad es miembro de un conglomerado de ciudades modelo llamadas Cittaslow.

Cittaslow es un movimiento bajo un modelo de vida fundado en 1999 en Italia, cuya meta es mantener el estilo de vida Slow, pero sin mariguana. O sea, un estilo de vida sosegado y natural. Se busca con esto el objetivo de vivir un ritmo de vida sano sin la intervención del americanismo con su fast food, ni la irrupción del marketing invasivo en el ambiente, o sea cero publicidad y con estilos de alimentación saludables… ¡Y claro! para ello hace falta contar con vecinos saludables y con buena dentadura para reír de tranquilidad al dar los buenos días.

La base filosófica de este movimiento se basa en el concepto Slowfood, que viene a ser una protesta por la abierta costumbre que trae el comercio agresivo del mundo moderno. Se vela por mantener el ritmo de vida conservador que se vivía antes de la industrialización; donde los descansos eran necesarios, como la hora del té, la siesta, los domingos feriados, algo que se está perdiendo en el mundo actual, donde la nueva costumbre es que hay libertad para consumir, hacer y disponer de servicios las 24 horas del día.

De forma que Cittaslow es un concepto de ciudad aceptado por los habitantes de Nördlingen, tanto como otras comunidades alrededor de Europa y el mundo que han adoptado este estilo saludable de vivir. En estados unidos hay ya 42 estados aceptándole legalmente y hay 80,000 miembros en 50 países que conviven bajo esta vanguardia social.

Nördlingen no es sólo el intramuro, también cuenta con agricultura en sus terrenos de la periferia.

Una de las metas es mantener la agricultura regional, incentivar la producción variada y el cultivo natural del suelo; respetar las culturas y el compartir con la comunidad. O sea, cero comida basura, azúcar, macdonal, kentuki, burgerkin (ya los escribo así porque no los respeto).

Con esta moraleja nos vamos cerrando este curioso artículo, esperando que nuestras comunidades del interior, donde aún se vive una vida Cittaslow se mantengan así como Nördlingen, una ciudad que creció con la industrialización, pero evitó cambiar, porque vió como se podía dañar su pequeña comunidad y dijo ¡Cittaslow ven a mi! y es ahora un destino turístico interesante, contando con 19.000 habitantes tan felices como los pitufos. ¡Chao gente!

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