Opinión sobre la película Roma, de Alfonso Cuarón: entre lo blanco y lo negro.

Opinión sobre la película Roma, de Alfonso Cuarón: entre lo blanco y lo negro.

Acercándose los Oscares me dio la curiosidad de verla, saliéndome de mi órbita al encontrarme en un estado de relativa receptividad como para ver la peli y le di play en Netflix. Como de costumbre, lo hice a la hora de dormir y ocurrió lo que no me esperaba, a los 10 minutos el lento ritmo de la peli hizo decaer repentinamente mi serotonina y me dormí, mientras de fondo en mi sueño, aún con los audífonos puestos, el audio se grababa en mi subconciente. Una hora después desperté, en la escena donde hacía su entrada el entrenador místico del pelotón de jóvenes revolucionarios.

El humor de esta parte fue genial

Y me dispuse a devolverme al punto en donde me dormí, recordando aún los diálogos, así como cuando los memorizamos estudiando inglés con mp3’s.
El uso del monocromo, me pareció la razón pura del desgano, y la estrechez de dimensión en que entré y que me adormeció frente a la peli. Si bien los diálogos eran escasos, y las escenas muy largas el blanco y negro reducían aquella resonancia de estímulos como ocurre con el color. La normalidad abundante del actuar de los actores fue el punto que luego me fui dando cuenta que no necesitaba de exageraciones actorales, debido a la visión del director, lo que entenderemos a continuación.

Portón de la casa copiando a la original donde creció Cuarón en los años 70’s altamente modificada y lugar de la filmación

Lo que realmente ocurrió con el guión de Roma fue que al entender la intención de Alfonso Cuarón de hacer una película autobiográfica trató todos los elementos en ella desde una perspectiva estimulada por sus recuerdos personales dándole un alma familiar desde su voz interior, así retrató cada detalle, los cuales fueron fielmente minuciosos en su contemporaneidad a los años 70’s. De tal que la fotografía fue abrumadoramente convincente.

Aunque el color ya pertenecía a los 70’s estaba en juego la granulación y el estilo orgánico de la imagen de esa década para que tuviese su propia personalidad. Pero el tratado del negro fue decidido por Cuarón más por una razón de técnica artística, además como un recurso de ambientación del que precisaban los sentimientos de desesperanza observados en la película. Aunque por otra parte, a veces esta cromática me llevaba a la confusión con el estilo del cine de oro mexicano, que brilló por ser en blanco y negro, perdiéndome en las escenas como en la cita en el cine de Cleo, con sus exteriores de relucientes luminarias.

Mmm…Jaimito el cartero…era un personaje urbano común…

Volviendo a la trama, le tomé el ritmo esa segunda vez y me puse en el tren. Era obligatorio seguirle la pista a Cleo, sólo que en ese camino a veces uno era quien quería decidir por ella, así como cuando nuestra abuelita emocionada le hablaba a las protagonistas en sus novelas. Pero uno no tomaba en cuenta que se trataba de la visión del director sobre personas que formaron parte de su vida, y así propuso reconstruir sus personalidades, siendo Cleo muy pasiva ante los hechos que iba viviendo y sufriendo.

La dirección de Cuarón para el personaje de Yalitza fue tratado paso a paso, sin saber ella el desenlace de sus escenas durante las filmaciones

El sol en ángulo fue un personaje sutilmente importante y desapercibido por nosotros en cada toma del exterior, denotando el ocaso presente en muchos recuerdos infantiles.

Lo más extraordinario de la película lo fue la imagen, la fotografía, al punto de que podíamos sentir aquella mezcla de nostalgia y encajetamiento en aquel barrio de clase alta del México de medio siglo atrás. Los minúsculos detalles en utilería nos podían llevar a ese pasado con un aurea sepulcral, el de observar todo como si hubiesemos muerto y flotaramos como espectadores difuntos de aquel pasado.

Toma dentro del mar, sin ningún corte, como muchas del estilo de Cuarón.

A pesar de que la película corrió sin estructura para lo que estamos acostumbrados; personajes pintorescos y exagerados en las actuaciones, al contrario, hubo en la actitud de estos, los de Roma una cotidianeidad generalizada, ya que no era el mundo de nuestro presente latino, ruidoso, exagerado e histriónico, sino un México de época, al cual aún no había llegado los 80’s y su consecuente evolución mediática basada en la exageración anímica de consumo; eran tiempos de señores, damas, caballeros y elegancia, razón por la que un gran porcentaje del público jóven la vio aburrida. Así era la forma en que se veía la vida de esos tiempos, a un ritmo pausado.

¿Hasta los detrás de las cámaras eran en blanco y negro?

Bajo estas características de arte la crítica le dio una abrumadora bienvenida y ganó el Oscar a mejor película extranjera. Fuera de cualquier contexto de género, machismo, clasismo e indigenismo al que apuntamos intencionalmente como conflictos humanos para la trama; la propia película tenía su propia realidad, los personajes no se auto-victimizaron, ni redundaron en ideologías de género, lo que salva a esta película para la posteridad, ya que se apegó al tiempo que representaba. Como veíamos, los personajes parecían tomar sus actitudes como norma de la época, aunque bien puede ser parte de la cultura mexicana; ya que en la nuestra, la panameña no ocurría de esta forma en calidad de divorcios o separaciones, las apariencias lo eran todo en los 70’s.

Termino esta opinión sin tratar de dar a entender que se mucho sobre esta producción, porque no lo se, sino aportando más como espectador con la observación de que en el presente el cine occidental está basado en la exagerada superficialidad de las películas de acción y fantasía y Roma cabe como un recurso en historias obligatorio para nuestra sociedad actual, que por la decadencia de valores generalizados por el media, no tenemos opciones de encontrar en nosotros mismos ejemplos sobresalientes en nuestra gente para “creernoslas”, ya que la bondad natural de nuestras culturas, como mencionamos ha sido modificada por la deficiencia de valores en la narcocultura. De modo que Cuarón siendo testigo de estos cambios sociales con Roma nos brindó un contraste, al escarbar y anclarse a una época donde el todo era; educación, moral, y respeto en su administrada medida. Encontrando en los 70’s ese grado de ingenuidad para escenificar aquellos valores que no son apelativos a nuestro diario vivir en el cine del presente.

Cleo y la familia con quien convivía, se mostraba utópica e idealista para muchos de nosotros por aquella relación simbiótica entre niños y mujeres que rompen las distancias sociales. Quizás para mi ese sea el mensaje más importante de Roma, ser un espejo de contrastes para nuestra sociedad actual -incluyendo los estratos más bajos- modificada y absorbida por los medios digitales para sostener nuestra realidad y valía en relación con el conglomerado humano. Chao gente, hasta aquí mi punto de vista de las intenciones de Roma, sin intentar ser políticamente correcto. Amén

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