¿Por qué los políticos corruptos no nos temen?

¿Por qué los políticos corruptos no nos temen?

Cada 5 años sale un presidente en campaña y nos gobierna y repetimos la experiencia de sentirnos con impotencia al ver corrupción de cada nuevo gobierno en nuestras narices, a pesar de ver que el crecimiento económico del país es positivo. En ese bienestar las mismas empresas coludan año tras año con los gobiernos. Mientras el gobierno gasta millones en sobrecostos por la mala administración. Peculado, leyes candado a conveniencia, adendas, etc para robar del erario público.

Los políticos tienen éxito para que el problema de la corrupción no los señale, ellos mismos aprendieron a ignorar su peso, son millones incontables los que se roban por décadas en alternancia, y ninguno acusa al otro de corrupción directa, se protegen entre sí.

¿Qué nos hace creer que los políticos corruptos son diferentes a nosotros e intocables llegando a hacernos pelear por ellos para darles poder?

Son ramas de servilismo, grupos sindicales, empleados públicos que temen perder la botella, los subsidios, el agrandamiento del estado, el nepotismo, y como es una cadena de intereses que viven de la corrupción, de la que participan ciudadanos comunes y allegados a los partidos y empresas nadie le da importancia, es un sistema de vida para una parte de la población. Por eso es difícil que exista un movimiento genuino anticorrupción, muchos empresarios supuestamente privados viven exclusivamente del estado desde la esferas empresarial y financiera.

Por esto el pueblo tal cual aunque sufra la corrupción no tiene dirección. En la revolución francesa, el pueblo cabreado desnudó a los aristócratas y se dedicó a perseguirlos ajusticiándolos en escenas dantescas y cruentas donde la gente común se extralimitó con ellos olvidando lo que eran, o quizás comprendiendo que también eran solo humanos, y la exagerada violencia contra los burgueses llegó a extremos grotescos, el respeto fue nulo, ya que no se merecían ese valor.

Cabeza del Rey Luis XVI nunca imaginó que sería guillotinado

Con ese escenario el palacio probó ser vulnerable, ellos no eran producto de las monarquías religiosas que se reafirmaban por su supuesta divinidad, tampoco los aristócratas heredaban una corona considerada mística…eran personas comunes con poder. Entonces, si así pasó en la revolución francesa,¿Porqué vemos a nuestros políticos como si fuesen superiores a nosotros? Todo ello tiene una explicación y una razón de por qué nos amoldamos a que los corruptos nos manipulen con un instrumento; sus palabras.

La idea de la grandeza política

El antiguo mundo árabe y África y Asia, sin importar raza eran el foco principal de la esclavitud

La civilización propiamente dicha ha creado rangos que concuerdan con jerarquías que hace poco menos de 500 años se basaban en la esclavitud, de la cual aún llevamos trazas mentales, ligadas a la idea de que otros hombres necesitan salvarnos de algo misterioso y lo vemos en todas las culturas, en el caso de Latinoamérica tenemos dos moderadores de esa creencia, la cristiandad y la misma revolución francesa, que ambas han formado la actitud del hombre hispano en cuando a actuar como ciudadano corresponde al tomar decisiones políticas.

Tal enajenada distancia entre el político y el pueblo se compara con ver un extraterrestre que se nos presenta en persona, habría entre aquél y nosotros una línea de respeto causado por dos diferentes lenguajes. Para la mayoría de la masa humana muy ignorante sobre la verdad política es la demagogia y los términos desconocidos que usan los políticos como credo lo que le da crédito a ese misterio. En general, en calidad de extraterrestres todos los políticos nos ven como una masa manejable, a la que se puede convencer con un lenguaje especial del mismo modo que un vendedor lo hace para vender.

La gran influencia francesa moldeo una población inculcada en la defensa política de la emoción por encima de la razón

Se nos convencería bajo la manipulación de nuestras necesidades básicas, trabajo y comida, arrinconándonos al populismo desde las primeras generaciones del siglo pasado en una condición mental como la de los esclavos que sólo piden techo, comida y seguridad.

Latinoamérica tiene esa personalidad de orfandad, y en ese abandono los presidentes usan ese sentimiento para “empatizar” con la mayoría, que no sabe lo que quiere del desarrollo que necesita su país. Vivimos desde pequeños esperando la atención de un padre invisible y en los políticos salvadores vertimos esa necesidad y de ahí surgen los hombres dioses de las dictaduras. Aquí también entra la religión que nos refleja como pobres y así nos etiquetamos y vamos en la necesidad de un salvador, de ahí las formas de campaña, donde la salvación del mal gobierno anterior es el discurso de un nuevo mundo ideal y paradisiaco de la boca del político populista en vías de corrupción.

Existen 3 tipos de políticos corruptos, ¿Cuál nos teme más?

Tal superioridad en la actitud de esos políticos es producto también del acondicionamiento en que la población ha ensalzado sus personalidades y de ellos tenemos tres tipos de políticos corruptos, los históricos, los socialistas, y los idealistas.

Los corruptos históricos

 Con los corruptos históricos tenemos un problema, ellos no le tienen miedo a la población o mayoría, debido a la costumbre del estatus y la tradición en la polìtica. El poder de sus familias y la antigüedad les ha hecho perder ese miedo, porque el poder siempre lo han tenido por generaciones, ya están acondicionados mentalmente a que es así y continúa siendo así. Todos sus antepasados tenían haciendas y trabajadores del campo, en menor cantidad (éramos sólo 50,000 habitantes en el país a finales del siglo XVII), incluso ellos, descendientes españoles pensaban que la gente les pertenecía a ellos como figurativamente también lo eran también los animales de carga, y tal proyección la han asimilado y traspasado de padres a hijos. Recordemos como hemos tenido como presidentes varios herederos de la ganadería como presidentes, incluso el actual es ganadero.

La mayoría se hacen políticos teniendo empresas y  cuando se hacen presidentes, igualmente piensan en la población como grandes extensiones de campesinos. Tal mentalidad es reactiva y natural debido a las generaciones de presidentes preparados para ese cargo proyectando sus mandatos como si manejaran una hacienda territorial, poco compromiso y humildad de servicio.

Por otra parte un gran valor para evitar que el pueblo se ocupe de sus responsabilidades. Ellos al mismo tiempo son los dueños de las industrias del licor nacional, una de las primeras que hizo uso de la alta tecnología de producción para consumo de clases bajas. Y el panameño aun hoy está orgulloso de la calidad de esta, pero nunca se introdujo al país industrias de verdadero crecimiento y competencia hacia el exterior para lograr expansión de riquezas, el criollo tenía a la población consumidora de alcohol como su principal fuente de ingresos y no tenían real interés por hacer al panameño común superarse, el resultado, alcoholismo y baja escolaridad y al final manipulación política, preferiamos poner a presidentes cerveceros al mando.

Nuestros actuales mandatarios pueden ver multitudes de panameños, ya sea en tranques, ferias, o incluso ellos mezclarse con grandes grupos de panameños y para ellos seguimos siendo campesinos u obreros. A raíz de ello les es fácil mostrar superioridad en su personalidad de campaña y convencer a muchedumbres de otorgarles otra vez el poder ( la utopía del poder en manos del pueblo), así es como nuestra mente les crea valor magnánimo.

No es respeto real el que sienten por la mayoría humilde, sino que les ven como niños, por esta razón no sienten miedo de la gente, así de simple, no es que sean psicópatas, es costumbre generacional. Ellos duermen tranquilos y como la policía es también parte de esa masa o rebaño al cual han manipulado por generaciones les tienen de su lado por ley, ya que la fuerza del estado es la policía de forma constitucional, aunque la realidad es que siempre han sido comprados y corrompidos durante toda la vida republicana.

En sentido militar las guerras patrióticas y territoriales ponían a los humildes en posición de defensa de la gran granja que era Panamá.

Los corruptos “socialistas”

Ahora, también existe otra parte corrupta, la que surgió de entre los pobres. Luego de Torrijos se formó este nuevo linaje de políticos corruptos, nacieron de la poesía, la revolución y la humanidad que influía en toda Latinoamérica. Prácticamente aprendieron a mentir con emociones patrióticas proyectando la nación como algo divino, digno de los pobres y de su derecho. Nacieron de la educación y con las herramientas de la educación aprendieron a pulir su falsa imagen. Fueron diestros en demagogia desde la profesión de abogados, ligada a nuestra universidad nacional de derecho, donde las corrientes socialistas y los ideales de poder cambiar el país con ideologías externas y no realistas al entorno se les inculcó desde jóvenes.

Como estos políticos surgen de esta masa se sienten más merecedores de gobernar, también sienten que merecen respeto aún siendo corruptos, ya que vinieron de abajo. Ellos aunque hayan estado en contacto con el pueblo cuando llegan a la asamblea, más ahora en tiempos de anticorrupción y combustión social es cuando más miedo tienen, porque han crecido siendo vulnerables, fueron colocados por alguien de poder y tienen menor poder real. El problema es cuando el verdadero pueblo se encabrona y ellos empiezan a sentir ese repudio, ya que ellos no nacieron en seguridad, ni saben que tan bien parados caerán en la rotación política. Esto ha hecho que la Asamblea Legislativa se transforme en un fuerte protegido con muros que no representan el acceso democrático del pueblo o la gente, donde a los políticos corruptos les protegen los gorilas antidisturbios en momentos de explosión social. De hecho la asamblea fortificada es una señal de no acceso real del pueblo a los problemas del país.

Por otra parte las cantidades de leyes que han creado para que las investigaciones de corrupción lo les afecte, en fín el político vive para vivir exclusivamente de la política, de ahí que nunca caen mal parados y siempre les ampara el crecimiento burocrático del estado.

Nuevos políticos independientes, ellos no entran en aquella actitud defensiva de los políticos corruptos.

Además los políticos socialistas cuando se les ataca políticamente se indignan cuando les restriegan su corrupción. Acuden a la falsa dignidad con mucha facilidad, una que los políticos corruptos históricos no tienen, no necesitan mentir, porque estos son los que hacen todo el trabajo corrupto sucio por ellos. Esa expresión de indignación de los políticos corruptos “número once” es aprendida por ideología, la socialista, porque como esta cargada de actuación, teatro y poesía se les hace fácil sentirse honorables víctimas, La vestimenta manda.

Corruptos idealistas emergentes

Los aspirantes a políticos corruptos, los emergentes. No confundir con independientes, aunque esos peligran con corromperse mientras más están dentro de puestos políticos, he ahí el peligro en ellos, por más que quieran vivir el papel, con el tiempo se contaminan. Como dice “El Toro” el sistema es así.

Balladares, un ejemplo de conocedor de la corrupción, normalizador de ella y naturalizador de la corrupción en sus hipótesis, al decir que ella es sistémica e inherente al sistema en su practica funcional.

La empleo-manía del político en Panamá no es como en los países nórdicos en Europa, países que a menor población mejor y más transparentemente administrados son, donde los políticos cumplen con sus funciones administrativas por un tiempo, se van y se dedican a otro tipo de trabajo. Por lo que el poder no es perseguido para delinquir y robar.

Los políticos idealistas tienen un problema, como nuevos en la política pertenecen a colectivos. Por lo que son su primer grupo de apoyo en caso aspiren a un puesto político, de manera que en recompensa de ello, el poder que obtienen, el colectivo también siente que es su triunfo democrático. Esta razón crea un nuevo grupo de corrupción en las entidades del gobierno, una nueva forma de botellas, ministerios improvisados para colocar al colectivo como botellas, generando empleos también políticos en puestos poco realistas en lo social, por lo que el ciclo se ensucia incluso en los nuevos políticos que surgen del idealismo, uno inspirado, tristemente en el socialismo, donde debe haber “beneficios” para todos.

Como vemos todos los políticos corruptos no tienen un halo de superioridad y el resto de la masa panameña, como la Dominicana, Hondureña, guatemalteca, para comparar la indignación que también sufren sus ciudadanos con la de Panamá, ellos también pueden ser países fáciles de administrar, pero están llenos de larvas corruptas. En la mente de los políticos corruptos no esta imaginarse de vuelta a la masa y las muchedumbres y no quieren volver a estar abajo, o sea trabajar como todos, algo que ellos aborrecen, ya que les encanta manejar nuestro dinero dado en impuestos, el dinero fácil.

Los políticos todos siendo corruptos están más preocupados por pensarse a sí mismos como celebridades, como famosos y aparecer en los medios demostrando cuanto corruptos son con sus palabras en demagogia frente al público, ya que son intocables y esto les eleva la adrenalina y ego, ya que compiten en verborrea con otros políticos corruptos en la sagacidad de sus palabras.

La fama que sienten frente a las cámaras es parecido a cuando un delincuente mata a alguien y sale en la plana de un periódico, entre ellos sienten envidia mutua.

Un fenómeno interesante lo ha sido el golpe duro que les es que los denominemos ratas a los corruptos, una expresión indignante y que les despoja de su imaginaria y honorable moral.

Para terminar, esto es lo que tenemos en nuestros sistemas de gobierno, gente odiada por la mayoría en puestos que ayudarían a muchos a salir de la pobreza si se legislara y administrara para ese fin, pero son estos políticos quienes con firmas, dinero y la protección que tienen desde el estado los que viven despreocupan de ese miedo que podríamos llegar a imprimirles con legitimidad, ya que el poder es del pueblo.

Y su realidad es que viven realmente en una burbuja política tradicional. Controlan ellos nuestros miedos para así ellos no tener que sentirlos, ya que somos realmente millares de individuos que por décadas vivimos molestos con la corrupción y que podemos actuar con un espíritu de indignación que reclama una realidad. La corrupción en ellos está a flor de piel, todos los días la practican, nos la muestran en la cara y se sienten con poder. Nos llegarían a temer si como ciudadanos decidiesemos firmemente exigir una administración responsable y dedicada al país, en regla y sin robos.

 

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