Remedios Varo pinta más bonito que Frida Kahlo

Remedios Varo pinta más bonito que Frida Kahlo

La primera vez que noté la existencia de Frida Kahlo me resultó molesta y perturbadora, ya que al parecer sólo veía su imagen por todos lados como una virgen María de estampilla, lo que me perturbaba de sus auto-retratos era su semblante inexpresivo que daba la sensación de que era ella quien te miraba desde un mundo torcido, de dureza muerta y vacía, como una imagen salida del cuadro del Santo niño de Atocha. y eso lo sentí de niño, porque ya crecido la veía en las revistas de Cosmopolitan cada cierto tiempo y no sabía que era pintora, ni que era un icono mejicano, así no más.

Este es el Santo niño de Atocha y ampliados los dibujos de las esquinas, que me causaban el mismo terror que me emulaba ver a Frida Kahlo.

Cuando me dí a saber quién era, entendí que era pintora y creía que sus pinturas se las había hecho otra persona, que no era ella quien se pintaba a sí misma. Luego conocí que era poeta, que un accidente le había destrozado la columna y de ahí que sus pinturas y escritos eran el reflejo de aquel dolor. Y últimamente el destape cultural del mito vacío a su supuesta personalidad como puntero de la imagen feminista que no fue, una mujer de mentalidad independiente, por su relación al pintor Diego Rivera, siendo hoy un icono del marketing del cual pende un sentido vacío de culto a la personalidad.

Menciono a Kahlo, para encontrar balance en una artista que tuvo una vida parecida a la de Frida, pero que -a diferencia de Kahlo- desplegó una obra en cuya expresión nos hace ver su imaginario mundo lleno de magia, con imagenes que al pertenecer a la dimensión de lo onírico logra conectarnos a sus sueños poro a poro y vena a vena haciéndonos introducirnos entre sus dulces laberintos de ilusionismo visual; en donde luces tenues, penumbras cálidas y seres irreales nos hacen morar dentro de sus villas, casas y castillos pintados de espiritualidad, ocultismo y magia, todos suspendidos dentro de una dimesión atemporal. Ella es Remedios Varo.

Pintando a su abuelita, doña María Josefa Zejalvo. Año 1926.

Igual de contemporánea en la misma línea de tiempo que Kahlo se desarrolló su vida, nació en Anglés, Gerona, en España el 19 de diciembre de 1908 y desde muy temprano empezó a dibujar. A los 15 años Remedios estudia arte en Madrid durante 6 años, viaja a París y se une a un movimiento de arte llamado logicofobista, que pretendía representar los estados mentales internos del alma, utilizando formas sugerentes de tales estados, tomando relación con el lenguaje visual de la metafísica y la alquimia. En su obra es notable su ineludible admiración temprana por El Bosco (ya me olía). Y aunque describimos su mejor expresión en las anteriores líneas, ella se había unido al movimiento surrealista de André Breton, inicio donde, a pesar de ejecutar obras surealistas, ellas por su influencia en el surrealismo casi metódico carecen de la posterior relevancia y libertad de su propio sello.

Sus primeras obras expuesta entre los logofobistas, ya se veían sus tendencias en los simbolismos.

Junto al pintor Gerardo Lizarraga en 1927. Y con un micho mágico.

Con la invasión de Alemania a Francia le tocó vivir un año en un campo de concentración, debido a que fue apresada por sus anteriores actividades pacifistas en favor de los republicanos durante la guerra civil española, pero a suerte de amistades nortemericanas, luego del cese de la segunda guerra mundial fue enviada a México en calidad de refugiada en enero de 1942, donde llevó una vida práctica y obtuvo trabajo estable en el campo de la ilustración publicitaria. Viajó a Venezuela trabajando para la marca Bayer, ahí conoció a Walter Gruen, diplomático austriaco, también refugiado, quien le sugirió dedicarse totalmente a la pintura donde; de la mezcla de todos estos componentes que adquirió al estudiar pintura, brotó su singular obra. Walter le acompaño en su vida hasta sus últimos días.

Hablamos de Varo, porque su obra se desarrolló enteramente dentro de México, no logrando el alcance de su reconocimiento a ámbitos más abiertos como Kahlo, sino en la cúspide de su producción artística algunos años antes de su muerte. Varo también tuvo una vida fugaz y difícil debido a problemas coronarios muriendo repentinamente un día 8 de octubre de 1963, de un paro cardiaco a los 47 años.

El hilo invisible libro complilado por José Antonio Gil M., Magnolia Rivera, en el se reúnen pinturas, escritos y libros de la biblioteca de esta pintora que aborda los grandes procesos de transformación humana: la guerra, el exilio, la búsqueda espiritual. Trata también una de las vanguardias más polémicas y estudiadas de la historia del arte: el surrealismo.

Apuntes y bocetos que realizó para sus obras y parte de su patrimonio artístico

Como legado Varo dejó variedad de obras como las que verán a continuación, sin mencionar que en 2012 la poseedora de sus libros, estudios y ensayos, Anna Alexandra Varsoviano Neumann, viuda de Walter Gruen muere, ella era la salvaguarda del acervo de la pintora surrealista, depositado en el Museo de Arte Moderno (MAM), y declarado patrimonio de la nación. Luego de su muerte y después de un largo litigio se confirió sus apuntes como patrimonio cultural y donación para el archivo de Remedios Varo, consistente en libros, cartas y demás documentos, al Centro de Estudios de Historia de México, de la Fundación Carlos Slim.

-Tres Destinos-

-Bordando el manto de la tierra-

-Visita sorpresiva-

-Encuentro-

-Monja en Bicicleta-

A pesar de crecer en un hogar donde su madre era devota católica, Varo y sus hermanos antagonizaban con sus creencias, ella de espíritu libre quizás sustrajo del Bosco aquel rompimiento idealizado de las imagenes sacras y piadosas, para encontrar en sus sombras también un mundo mágico, pero sustentable en lo esotérico.

-Insomnia I-

 

-Locomoción capilar 3-

-Arquitectura Vegetal-

-Papilla estelar-

-La Llamada-

-Mimetismo-

-Creando aves-

“No quiero hablar de mí porque tengo muy arraigada la creencia de que lo que importa es la obra, pero no la persona No me interesa la polémica ni ninguna actitud, soy sencillamente pacífica, necesito la paz” -Palabras de Remedios Varo quien conoció personalmente a Frida, pero se inclinó por la compañía de otros artistas. Se nota el descontento con el culto a la imagen de Frida en sus palabras.

-Hojas muertas-

-La Despedida-

-Renaciendo-

 

-Frente a las torres-

-Retrato del Baron Angelo Milfastos, el niño-

-El Trovador-

Paraíso para gatos

Finalizamos la galería de algunas de las obras de Varo. De hecho las que aquí presentamos representan su ya definida inclinación y estilo, aunque tuvo buenas obras con base más surrealista en su etapa anterior. Esta última producción es la que le remarca unánimemente como la esencia de Remedios; medievo, magia y Bosquismo, pero no en el uso de sus personajes parasicóticamente gráciles, sino suntuosamente mágicos envueltos en un aire de misión ancestral, con sus elementos de simbolismo y misterio astral…para describir la eternidad que su arte evoca.

Para una visión completa de sus obras visita esta galería.

http://en.wahooart.com

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