Una extraña opinión sobre el Arte contemporáneo.

Una extraña opinión sobre el Arte contemporáneo.


¿Un mapa o una obra de arte…cual más complicado de entender?

Del arte contemporáneo a veces no digo nada, porque me dicen los críticos que es cualquier vaina y después llega el momento hippie donde me explican con un punto democrático-socialista de homogénea permisividad y con amplitud de mente los puntos que hacen que llegar a hablar de arte sea como hablar de religión deduciendo que entender el arte no es para todos. Me comí bucas comas de adrede.

Pero hace un rato me puse a pensar en qué se siente estar en el lugar de quienes aprecian o compran arte moderno, pero de aquel que nadie entiende, o si lo adquieren porque en sí les da emociones o sí se identifican con él. Cuando estaba pelaito me identificaba con los juguetes, con muchas cosas raras que no son normales, como diseccionar cucarachas, hacer campesinos de barro y ramas de palo con sombreros hechos de tapones de plástico, o gustarme un molino de juguete de metal sólo porque las aspas le daban vueltas porque tenía un motor dentro, tanta era mi curiosidad por él que hasta me corté intentando tocarle las aspas mientras giraban. Todas esas cosas son las que quedan en los recuerdos infantiles como objetos de interés y como arte propio algunos garabatos hechos en algún cuaderno, como un patrullas con siete puertas a cada lado saltando por un barranco, o un estéreo hundiéndose en un mar, muy surrealista eso sin saberlo.
A quienes les gusta coleccionar juguetes de anime o de superhéroes son un ejemplo del gusto por algo, porque aman sus series animadas con las que se identifican, desde este punto muy simplista es muy probable que podamos entender el contenido del arte moderno desde quien lo consume y como se identifican también con él.


Damien Hirst, el señor que hizo con este tiburón lo que hacen los coleccionistas con las mariposas.

El arte moderno tiene un tono visceral y proto-animal indefinido que se interpreta con ojos infantiles, pero aflorando tabués y misterios siendo vistos como juguetes. Para quienes no entendemos al artista extremista que crea arte contemporáneo podríamos pensar que son los psicópatas del arte, tal cual los psicópatas recurren a simbolismos creados por ellos mismos para simbolizarse y matar a sus víctimas, ellos sólo recurren al instrumento y lo sadomasoquisan.

Así hay que entender al que consume ese arte, si aquel entiende el lenguaje del otro. O la relación entre el apreciador del arte y el artista es la misma que el cazador deportivo tiene al colgar sus trofeos de la pared como un objeto de contemplación y esperar a que por sí solo denote más.


El arte contemporáneo no es dócil, es el producto de las fallas de cada época, donde las respuestas sociales se convierten en arte para ser expresadas, tanto las políticas en protestas; como las benévolas, donde en un intermedio ocurre el arte decorativo natural y humano y su extremo más pasivo lo es el arte prehistórico y el prehispánico congelados en el tiempo con su herencia minimalista; y aunque homogénea a cada cultura que la originó pertenece en su totalidad a la conciencia total de sus sociedades, tanto como lo era el arte religioso, un arte sin cuestionamientos.
Pero, por qué llegan tan lejos los extraños y extremos conceptos el arte contemporáneo. Por la inversión de dinero invertida en ello. El arte de marca, encerrar un concepto y venderlo. Quizás, digamos que sí, pero todo en las esferas del mundo se mueve de esa manera, la religión, la medicina y en efecto los gobiernos, por los medios del mercadeo. El asunto es quién pone el concepto en alto. El verdadero valor del arte actual es su diferenciación del pasado, porque invita a un pensamiento futurista (he ahí el por qué de la inversión), aunque es un arte del momento y de la época, y siendo del presente esta hecho de lo que en sus manos tiene esta generación…objetos, pero objetos que representan su tiempo, su momento, esa es la parte a salvar.
La tecnología es la madre del arte contemporáneo y la que da sed a los artistas para crear, junto a la industria y sus objetos plásticos. Aunque no lo veamos así, todos los días consumimos una clase diferente de arte debido al extensivo uso comunicacional de las gráficas en el lenguaje del diseño, el asunto es que lo sentimos en su sutileza y se va al subconsciente disfrazado de entretenimiento, el cual es arte para quien los crée, porque hace falta arte visual para representarlos aunque aquella no sea su intención, por ende hay arte por doquier, pero no nos damos cuenta.


Así empezó todo este asunto de los materiales de la era moderna para crear arte, con Duchamp.

Los materiales también han hecho del arte de hoy lo que le da valor. El jugar con elementos y formas no tradicionales para crear intereses abstractos en la plástica crea más sujetos nuevos para elegir y crear, pero con una diferencia abismal en su sístesis sin palabras, diferente a la de la mitad anterior del siglo pasado, la cual era más artesanal, sin ayuda computacional y de manufactura, aún había que utilizar muchos recursos mentales en el objeto para culminar su creación y había que tener como valor añadido una determinación, la cual daba peso a la intención del artista de sacar a la vida su creación, mas hoy tenemos muchos proceso que desconectan al artista del objeto haciendo muy impersonal.

Desaparece el autor individual ¿Quién se expresa?


Instalación de luz del Artista David Scognamiglio, cuya atracción son luces siempre reflejadas en el agua.

Parte del arte moderno es esto, la falta de contacto con el artista y el arte es contemplado incluso por su creador, lo que da el punto de sí el concepto de arte ha cambiado a tal punto que sólo pertenezca al observador. Un espectáculo para todos sintetizado y hecho bajo el concepto del artista y guiado por él. Quizás la función del artista contemporáneo sea la de advertir lo inadvertido y transformarlo en arte, algo que ya pertenece a todos, pero de lo que no nos hacemos conscientes, tanto como la contemplación de la naturaleza, llevar un extracto de ella, de sus fenómenos y convertirla en arte propio.

El arte contemporáneo se valoriza por sus técnicas.


Muchos proclamados artistas son arquitectos y su arte se elabora con técnicas con una inventiva muy metódica en su elaboración lejos del espontáneo arte tradicional y son al mismo tiempo cambiantes entre sí, lo que le da originalidad a sus artes de la misma forma en que se intenta aplicar en la arquitectura. En tanto hablando de técnica, recordamos los mencionados juguetes, producidos para impresionar y atraer a los niños y el mucho arte que hay en la elaboración del branding de infinidad de productos creados por la industria manufacturera de autos, juguetes, ropa y muebles, que llevan ingenio y plácer en forma de consumo. Pero es unidireccional e individual, es consumo y el arte es más universal. En tanto los límites de la arquitectura están en la estructura, la repetición y la repetición cae en la inmovilidad y la forma sólo logra ser despertada por el color.

Ingenio VS Pereza, dos artes creados con desechos plásticos.

Por esto es que pensamos en si el arte que consume el cliente del arte moderno lo hace desde ese valor, el decorativo. Si nos limitamos a defender el arte que conlleva emociones el cual se define por su connotación sensorial el contraste es muy alto. Aunque no lo pensamos mucho el arte tradicional es en realidad el reflejo de la tecnología de su época y los artistas de hace dos siglos atrás tenían la habilidad y el tiempo para el mundo específico que experimentaban y eran más sinceros en sus conceptos sin disociarse de otras ramas como la literatura o la poesía, el arte moderno se ha divorciado de todo aquello.

El arte actual siendo moderno lleva demasiados clichés producto de nuestro contacto con el consumo y el ya dicho asunto lúdico con el que crecímos, o sea tenemos un vasto repertorio de plástica inútil circundante para convertirlo en un medium para crear arte, porque en sí el arte contemporáneo se trabaja sobre sí mismo, su época y su consumismo, Quizás 300 años más adelante los mediums y el entendimiento del arte sean imcomprensibles para el arte moderno en un mundo más digitalizado, con un mayor sentido abstracto de la realidad original que sostiene al arte de hoy. Bueno, hasta aquí termina mi percepción de lo que es el arte contemporáneo, por culpa de leer tantos libros de Salvat relacionados al arte cuando era pelaito de cosas que en esa época no entendía (8 añitos), porque estaban escritas en un lenguaje muy complicado y que me hacía disque comprender lo que leía, y me ha ayudado a escribir así como intelectual de vainas que ni yo entiendo pero que me las creo, así como los políticos que nos hablan con demagogia en las campañas y creémos que les entendemos. Viva el conocimiento que uno aprende desde la biblioteca de su casa.

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